De “La hora de los pueblos” a las entrevistas fílmicas de Cine Liberación
Introducción
Este trabajo analiza las ideas de Perón y su puesta en marcha como estrategia de regreso al país y al poder entre los años 1967 y 1973. El mundo de posguerra ha cambiado, pero las banderas de Justicia Social, Independencia Económica y Soberanía Política son inamovibles y la búsqueda de lograr la “Comunidad Organizada” sigue en pie para Perón. Esto lo llevaba definir 2 problemas estratégicos a resolver: actualizar el cuerpo de ideas peronistas a los nuevos tiempos y a la vez planificar la continuidad de la acción política con cuadros que incluyan a nuevas generaciones. En este periodo, Perón seguirá desde el exilio español y la marginalidad impuesta a su figura y a sus mensajes, el intercambio epistolar con intelectuales, delegados o mensajeros para mantenerse en contacto con las bases. Algunas de ellas están desorganizadas o incluso en pugna. Se juegan lealtades, traiciones y todo tipo de acusaciones políticas dentro del movimiento confundiendo muchas veces al verdadero enemigo a enfrentar. A la vez, la juventud está tomando una nueva participación en todas las sociedades del mundo que se encuentran en medio de una revolución comunicacional gracias a las nuevas tecnologías que se están masificando y enfrentan un proceso de miniaturización constante. Consciente de este paisaje mediático, Perón hace el tránsito de la palabra escrita en cartas o libros, a los mensajes grabados con su propia voz y finalmente al cine gracias a la incorporación al peronismo del Grupo Cine Liberación. En esta tarea, Perón como conductor genera el término “trasvasamiento generacional” como eje de la tarea a realizar para retomar y sostener el poder político formal en Argentina.
Los cambios mundiales y el rol de la juventud en los nuevos libros de Perón
Este nuevo mundo, en el que Perón intenta el regreso al poder, esta definido en 2 libros que se concentran luego en uno: “Latinoamérica: ahora o nunca” de 1967 y “La hora de los pueblos” de 1968. De su contenido saldrán también las ideas que luego Perón sostendrá bajo forma de dialogo en las entrevistas fílmicas con Cine Liberación. De allí su importancia como guías de la preproducción de los films. Para Castellucci (2017), el primer libro: “es una yuxtaposición de materiales heterogéneos elaborados por él, de manera independiente y en momentos diversos”.
También era un ruptura y novedad editorial, no exenta de problemas de edición y circulación en Latinoamérica, ya que era la nueva publicación que Perón hacía desde “Los Vendepatria” de 1957 en medio de un contexto de “desperonización” y dictadura. Debemos recordar que democracias y dictaduras del periodo estaban signadas ambas por la vigilancia e influencia de la C.I.A. norteamericana y bajo fuerzas políticas contrarias al interés nacional. Todos los artículos están destinados a diversos actores y circunstancias, pero en tránsito a redefinir o actualizar la mirada sobre Latinoamérica en términos políticos. “El concepto Justicialista” de 1965, lo redactó para ser parte de para ser parte de una obra colectiva de líderes populares latinoamericanos que nunca se concretó.“Mensaje a la juventud”, destinado al Congreso de la Juventud Peronista en Montevideo en 1967. “Integración Latinoamericana”, era el más antiguo e inédito, ya que fue discurso de Perón en la Escuela Nacional de Guerra el 11 de noviembre de 1953, y “La conferencia de presidentes de Punta del Este”, era un análisis crítico de política internacional. En 1968 se edita “La hora de los pueblos” con algunas novedades y variantes temáticas, mientras se repiten algunas ideas previas. “La hora de los pueblos es una especie de reelaboración y ampliación que hace Perón de su propia obra anterior, “Latinoamérica: Ahora o nunca”, (Castellucci, 2017). Posee un prólogo escrito por Perón, una introducción, siete capítulos y conclusiones donde se sintetizan las ideas fuerza que guían el pensamiento de Perón de la época. Entre las principales conclusiones reafirma:
- Que el mundo está dividido en dos sectores: uno que lucha por dominar (imperialismo yanqui o imperio soviético) y otro que trata de defenderse contra la explotación y el dominio de los fuertes, el “Tercer Mundo”.
- Que es necesario oponer al Socialismo Internacional dogmático una solución considerada como verdadera: el Socialismo Nacional, y más específicamente, uno propio, argentino para la Argentina.
- Que las ideologías antiguas han sido superadas por la lucha por la Liberación, que será la consigna política de la época.
- Que es necesario y conveniente marchar hacia la integración geopolítica continental y ve la oportunidad allí para unir al “Tercer Mundo”.
- Que las alianzas comerciales propuestas desde EEUU, como la “Alianza para el Progreso”, y otros sistemas “de ayuda” son una trampa que atenta contra los desarrollos latinoamericanos.
- Que es necesario crear crear las bases para los futuros Estados Unidos de Latinoamérica, para un Mercado Común Latinoamericano.
- Que el éxito político no es obra de la casualidad o la suerte, sino que “se concibe, se planea, se prepara, se realiza y se explota”.
- Que debe realizarse una renovación de valores a través de un “trasvasamiento generacional” que ponga a la juventud en situación de decisión y participación en la gestión política.
Nuevamente se repite la apelación política directa a la juventud. En su libro “Yo, Perón” su biógrafo, Enrique Pavón Pereyra, pone en sus labios la siguiente frase: “el trasvasamiento generacional es la única garantía del futuro de nuestro Movimiento como asimismo la única forma de que no envejezca y no muera” (Pavón Pereyra, 1993). En este intento de acercamiento y participación de los jóvenes, no puede dejar de nombrarse la influencia ejercida por la Revolución Cubana de 1959 y la muerte del Che Guevara en 1967, como modelo de militante y luchador de los ideales socialistas. Ni tampoco los contactos y diálogos que entre Perón y el Che se dieron de manera clandestina, en donde expresaron acuerdos y diferencias en la lucha. Perón escribió desde Madrid una carta a los compañeros peronistas tras su captura y asesinato incluyendo términos conceptuales de su nuevo pensamiento: “Con profundo dolor he recibido la noticia de una irreparable pérdida para la causa de los pueblos que luchan por su liberación. (…) Hoy ha caído en esa lucha, como un héroe, la figura joven más extraordinaria que ha dado la revolución en Latinoamérica: ha muerto el comandante Ernesto ‘Che’ Guevara”, (Perón, 1967). Para Castelucci (2017): “Perón de 1968 ya no era el de antaño… ni será el del Modelo argentino para el proyecto nacional”. Perón utiliza ejemplos de la historia universal para una lucha frontal contra los imperialismos actuales, sus imposiciones políticas y económicas. Incluso se referencia en encíclicas como la “Populorum Progressio”, gracias a las posturas que Pablo VI pronuncia a favor del desarrollo solidario y sostenible del mundo.
Cine Liberación llega a Perón gracias a haber producido entre 1966 y 1968 el film “La Hora de los Hornos” de Fernando Solanas y Octavio Getino aunque de manera inorgánica respecto del movimiento peronista. Ellos también habían incluido como imagen final de la película una foto del Che Guevara como cierre de su ensayo audiovisual antimperialista. Con el prestigio alcanzado por el film en el exterior y entre los militantes peronistas, también suben su prestigio en la consideración de Perón. Recuerda Solanas pasar a verlo a Perón en 1968, mientras este le daba uno de sus audios para llevarlo a la Argentina. En esa ocasión le dijo críticamente: “General, usted no puede seguir comunicándose con un casetito… hay una generación que no lo ha visto General, no le conoce la cara. Hay que hacer una película” (Solanas, 2013). Tardaron 2 años en concretar el proyecto por problemas de financiamiento y por dificultades de comunicación con el propio Perón, pese a su fascinación con la propuesta y la posibilidad de recuperar esa tecnología para el movimiento.
Cine liberación en Puerta de Hierro: el dilema de Perón
En 1971 Perón y Fernando Solanas caminan por los jardines de la quinta “Puerta de Hierro” en Madrid, durante una pausa del nuevo proyecto fílmico que han encarado juntos. Perón ha aceptado hacer una serie de reportajes fílmicos para llevar sus ideas al pueblo argentino y lograr una sinergia con líneas de acción juvenil que lo devuelvan al poder. Han definido que realizarán 2 films: uno titulado “La Revolución Justicialista”, destinado a que Perón explique el pasado a las nuevas generaciones sobre cómo fue la gestión de gobierno entre 1945 y 1955; y otro destinado a la reflexión sobre el presente en función de alcanzar una nueva gestión gubernamental retomando el poder. De manera indubitable, su título define contenidos y objetivos filosóficos-políticos. Se llamará “Actualización política y doctrinaria para la toma del poder”. Solanas recordará años más tarde, una confesión que Perón le hace personalmente y que no figurará en sus libros o en los reportajes públicos para la militancia. A los ojos de Solanas y de la juventud Perón aparecía jovial, atlético, aún lúcido y vital. Pero un día lo vio medio melancólico y acercándose le preguntó si creía que volvería a Argentina tras el fallido “Operativo retorno” en 1964. La respuesta de Perón revela la conciencia de un hombre de 75 años que, aunque pone todo su esfuerzo y capacidad en la lucha política, se advierte a sí mismo sobre las dificultades de la empresa en la que se están embarcando. Le confiesa a un joven Solanas de 35 años, en quien deposita sus esperanzas de futuro: “La tragedia de esto es que es muy tarde para mí, y muy temprano para ustedes” (Solanas, 2004). Como si pudiera avizorar dificultades futuras, Perón suelta esta frase que sugiere sus preocupaciones sobre la continuidad armónica y organizada de los diversos grupos dentro del movimiento peronista. Julián Licastro, otro joven rebelde y ex teniente peronista, fue más allá en su análisis sobre la situación percibida por los jóvenes del movimiento: “si Perón moría en el exilio o en la Argentina…había que encarar una sucesión política”, pero frente a unas pesadas disyuntivas ideológicas: “Sucesión orgánica vs. herencia personal (López Rega) o Sucesión orgánica vs. sustitución Ideológica (Firmenich)”. Licastro confiesa haber escuchado personalmente a Perón consciente sobre el tema: “Es muy difícil que encuentren un líder carismático. Tampoco permitan que alguien citando mi nombre, se presente como mi sucesor”, (Licastro, 2004).
Según Getino “había muchos interesados en dificultar nuestra relación con él. Decían que éramos infiltrados del comunismo soviético o trotskistas de la cuarta internacional” y eso entorpecía la producción de los testimonios fílmicos (Roca, 1972). Pero también confiesa que Perón confiaba en ellos, conocía sus trayectorias de clase media intelectualizada e izquierdista que nunca se lo ocultaron a su líder. Incluso Getino le llevó regalos de Fidel Castro para Perón a la vuelta de una visita a Cuba que incluían ron cubano y las obras completas del Che. Luego Perón envía confiadamente, con la vuelta de Getino a la Argentina, una cinta magnetofónica sobre “El problema de la Liberación” según consta en una carta de marzo de 1971 (Getino, 2005).
Un año después Getino analiza que los integrantes de Cine Liberación estaban en un “proceso de nacionalización” para convertirse finalmente en peronistas (Roca, 1972). Se declararían oficialmente con estos films de entrevistas como el “brazo cinematográfico” del peronismo y de Perón hacia la construcción de un Socialismo Nacional. Julián Licastro apoyaba y contribuía también a este proyecto. Había conocido a Solanas y Getino en casa de Juan José Hernández Arregui y luego también le proyectó “La hora de los Hornos” a Perón en Madrid. En ese año habían fundado, además, los Comandos Tecnológicos Peronistas (C.T.P.) que debían encargarse de las tareas doctrinarias y de planificación, para luego asumir como miembros en el Consejo Superior del Movimiento Nacional Justicialista. El llamativo nombre del C.T.P., ligado a lo tecnológico, respondía a una indicación del Gral. Perón sobre la tarea de acopiar “materia gris” y “portar una denominación en alguna medida encubridora, que facilitase el accionar en la semiclandestinidad” (López Martínez, 2019). En una carta Perón le decía a Licastro:
“Yo tengo una fe inquebrantable en la gente joven que, habiendo vivido estos dieciséis años de vergüenza nacional, no pueden ya tener dudas sobre lo que deben hacer en el futuro inmediato y mediato. Los hombres que tomen esta empresa han de estar armados de una sólida verdad: de allí la necesidad de una preparación tecnológica adecuada. Por eso también le doy gran importancia a la tarea encomendada a ustedes en el estudio y planificación de las futuras tareas gubernamentales para el caso de que, como espero, el Peronismo gana las elecciones si las hay, o sea capaz de arrojar del Gobierno a los actuales mercaderes y traficantes” (Perón, 1971).
Getino comenzó el contacto epistolar y personal con el General para la planificación de los futuros films (Mestman, 2007). Con él ajustaron los contenidos de las entrevistas, mientras que técnicos españoles los apoyaron en la producción entre junio, julio y octubre de 1971. Los entrevistadores de Perón serían alternativamente Getino y Solanas, como representando a esos jóvenes que eran el objetivo final del “trasvasamiento generacional”. Getino lo definió así:
“Ese encuentro directo con el General, sin la presencia de ningún otro testigo (Isabelita y López Rega no aparecieron en ningún momento) fue para nosotros una formidable experiencia. Más aún, diría casi conmovedora, si se tiene en cuenta la pasión con la cual vivíamos muchos jóvenes el accionar político y cultural de ese entonces y lo que representaba Perón para nuestra visión de la liberación argentina (Getino, 1995).
Otro equipo de Cine Liberación recopilaría los archivos necesarios para el montaje final. Todo fue asumido como una tarea militante, solo cobrarían viáticos, estadía y manutención del Movimiento Justicialista mientras estuvieran en Europa (Roca, 1972). Según Getino:
“El empresario Jorge Antonio … estaba convencido que el documento fílmico de Perón podría convertirse en su principal “testamento histórico y doctrinario” para las nuevas generaciones …que la imagen filmada sería un documento irrefutable, muy superior en efectividad persuasiva a sus cartas y cintas grabadas” (Getino, 1995).
Pero Perón, sabía que estaba rodeado de actores peligrosos que lo controlaban e intentaban coartar sus movimientos: Francisco Franco, la C.I.A. y hasta incluso José López Rega, su secretario, quien estaba sospechado de trabajar para ellos. Getino, de apenas 35 años al momento de la producción, describe las tensiones en Puerta de Hierro así: “fue una experiencia muy buena para mí porque eso me permitió ver cómo se manejaban las internas dentro del movimiento” (Getino, 2013). López Rega además, tenía contactos con funcionarios de la Policía Federal y con sectores de las FF.AA. de Argentina. “Sospechábamos, y creo que, con justa razón, que en el interior de la residencia de Perón existían conexiones con distintos servicios de inteligencia, fueran ellos argentinos, españoles o de otras nacionalidades” (Getino, 1995). López Rega quería tener la vigilancia y custodia de las latas supuestamente recién filmadas para tener el control de la palabra de Perón. Había visitado con Isabel Perón la Argentina en 1969 y había fundado la revista “Las Bases” que manejaba él y por ella también circulaban algunos escritos doctrinarios de Perón. Conscientes del peligro de su trabajo, Solanas y Getino, lo engañaban. Le dejaban custodiando latas de otras películas, con la advertencia de no abrirlas para no velarlas, mientras retiraban en sus bolsos los rollos efectivamente rodados para ser enviados a Italia para su procesamiento en laboratorios de Roma. “Si López Rega no nos inspiraba ninguna confianza, los laboratorios madrileños tampoco parecían ser entonces un lugar seguro para el proyecto” (Getino, 1995). También empezó a ser disputado el destino y la forma de circulación de los films. López Rega quiso reservarse la exclusividad de la distribución del documental. Solanas y Getino fueron a verlo a Perón para definir el tema:
“…Perón volvió a conmocionarnos una vez más, …bajo los árboles del parque, con un grabador de sonido que Solanas puso rápidamente en marcha, el General ratificó que sólo a él le correspondía decidir sobre la divulgación de su mensaje. Este, tal como habíamos acordado en un inicio, debía llegar a la mayor cantidad de argentinos y, de ser posible, a otros países de América Latina y del mundo”, (Getino, 1995).
En julio de 1971 Solanas y Getino daban una entrevista a la Revista Primera Plana donde anticipaban el proyecto y su terminación para dentro de unos meses, faltaba la edición de los films. Acompaña la nota una foto en la que Perón los abraza por los hombros como apoyo explícito e indubitable para todo el Movimiento. En la nota transmitían el deseo de Perón de que no hubiera dificultades para su proyección en todo el territorio argentino. Decía Solanas: “él aspira a que sea visto en salas cinematográficas, tv y toda clase de circuitos” (Solanas, (1971).
Getino evaluó la situación a posteriori problematizando el momento vivido. Era como una etapa o momento de acción pura y de ataque a la dictadura: “Es posible que, en enero de 1972, Perón no estuviera convencido de su retorno al país, como no lo estábamos tampoco nosotros ni la mayor parte de quienes promovimos el proyecto. Precisamente por ello se puso en marcha la entrevista” (Getino, 1995).
El mensaje fílmico de Perón
Para dicha época en Argentina ya existían 5 agrupaciones guerrilleras: dos de extracción peronista (Montoneros y Fuerzas Armadas Peronistas-FAP), otra Marxista (Fuerzas Armadas Revolucionarias-FAR), otra trotskista (Ejército Revolucionario del Pueblo-ERP) y la maoísta (Fuerzas Armadas de Liberación-FAL). La violencia estaba instalada y era común el hecho insurreccional contra la dictadura militar de la Revolución Argentina ahora al mando del Gral. Agustín Lanusse, un viejo enemigo de Perón. Tal vez por ello, la primera película “La Revolución Justicialista” donde Perónhablaba del pasado gobierno de 1945 a 1955, no tendría tanta efectividad dada la urgencia de los hechos que se vivían. En la segunda parte, ligada más al futuro posible, “Actualización política y doctrinaria para la toma del poder” se acercaba mucho mas a los diversos documentos, audios y libros que Perón destinaba a redefinir la lucha anti-imperial en desarrollo. Perón habla en ella sobre la actualidad del movimiento justicialista y sobre los pasos a dar para recobrar el poder. Para su exhibición estaba dividido en tres partes que podían ser vistas en conjunto o por separado: 1) el Justicialismo, la identificación del enemigo y la unidad, 2) Conducción política y guerra integral y 3) el Trasvasamiento, la Organización y el Socialismo Nacional: “Los viejos tenemos que pasar esa experiencia a nuestros jóvenes, porque a ellos les va a servir… cuando llegamos a viejos, sabemos mucho pero ya no nos sirva para nada” (Perón, 1971).
Era un llamado a la acción a favor de la Liberación Nacional, la vuelta a la Patria Grande y las luchas del Tercer Mundo. Proponía la incorporación de jóvenes al Movimiento Peronista sin sectarismos o exclusiones. A la vez, define quienes son compañeros y aliados, traidores o enemigos, que para Perón son lógicamente enemigos del pueblo argentino. Una idea patriótica y sintética define a esta lucha como la lucha por la “Segunda Independencia”, en tanto continuidad de la ocurrida en el siglo XIX, como una guerra popular y montonera. Allí pone énfasis en la organización, conducción y formación de cuadros entre la juventud, para que ésta también pueda ser sabia y conducir sabiendo discernir estrategias y tácticas para cada ocasión. Define que la lucha y la toma del poder llegarán a través de la guerra revolucionaria, la insurrección militar y luego la normalización institucional. Advierte sobre la trampa electoral y la seducción de llegar al poder sin Perón, problema que era una tensión creciente de los sectores partipacionistas con la Revolución Argentina. Confía en que la resistencia que ya lleva 16 años, esta haciendo retroceder al enemigo, pero no hay que descuidar posibles futuros golpes de estado “gorilas”. Reclama movilizarse para pegar “donde y cuando duela”, incluyendo y validando la forma “guerra de guerrillas” como una posibilidad más en una guerra total en todo lugar y momento. A la vez, con ejemplos históricos, el General enseña que se atravesarán 4 etapas de lucha revolucionaria: la doctrinaria, la toma del poder, la dogmática y la de institucionalización del poder. Esto permite ubicar el momento histórico que se está viviendo y el camino que aún falta por recorrer. Aboga por la construcción de un Socialismo Nacional, autónomo de otras vertientes (“Socialismo Argentino para argentinos”) y reflexiona intentando aclarar su pensamiento: “La determinación del término socialista, hoy en el mundo es muy difícil… toma una gama enorme de extensión…hay miles de gradaciones… entre la extrema izquierda y la extrema derecha se escalonan todos los socialismos habidos y por haber” (Perón, 1971). Expresa su deseo de reemplazar el sacrificio del pueblo sometido por el régimen socialista dogmático y por el capitalismo individualista. “Nosotros queremos que ese sacrificio desparezca y se realice el mismo trabajo, solo con esfuerzo. Eso es el justicialismo… congeniar lo individual con lo colectivo es el proceso revolucionario nuestro, y hacerlo es una de las formas del socialismo” (Perón, 1971). Demanda reactualizar la doctrina, preparar nuevos dirigentes, desarrollar la crítica y la autocrítica para que junto a la organización se pueda vencer al tiempo. Critica al Capitalismo, al Desarrollismo, el Neocapitalismo o cualquier vertiente parecida como proyectos imperialistas que impiden la liberación del hombre y de su explotación. Vuelve sobre la necesidad de conformar la Comunidad Organizada como anhelo político y filosófico para y desde el pueblo. Se despide con un saludo final “cariñoso y emocionado” a los compañeros peronistas, y a los que no siéndolo, luchan por la misma causa.
Difundir las nuevas ideas del General
A mediados de 1972 las entrevistas incluidas en “La revolución Justicialista”, que había editado Octavio Getino, no habían alcanzado gran difusión por decisión del General Perón. Pero luego, ambas películas también se usaron hasta para la campaña de las elecciones de 1973. Tal vez, la reconstrucción del pasado gobierno peronista no era ahora la prioridad en términos de contenido. En cambio “Actualización política y doctrinaria para la toma del poder”, editada por Fernando Solanas, generaba más impacto político y proyectaba el presente y el futuro del país. Los métodos de difusión eran los mismos que se habían usado con “La hora de los Hornos”: clandestinos, militantes e independientes. La experiencia de distribuir y proyectar esa película había incluido a todo tipo de ámbitos y organizaciones populares, universitarias, sindicales o culturales, lo que permitía reconstruir el lazo con simpatizantes del peronismo e incorporar nuevas fuerzas al movimiento. Para Gillespie: “no era solamente una cuestión de romanticismo juvenil, sino la necesidad de muchas personas de antecedentes liberales o reaccionarios de probarse a sí mismos como peronistas” (Gillespie, 1987).
Solanas definió en su prólogo que el film podía ser detenido, vuelto atrás o repetido, según las necesidades del público en cada proyección, para entablar debates, discusiones que ayudaran a comprender la nueva doctrina que exponía Perón en la pantalla. Nuevamente Cine Liberación usaba una ruptura de la clásica pasividad del espectador frente a la pantalla como un acto de concientización, esclarecimiento e iluminación de problemas y direcciones políticas. A esta altura, distintos sectores del movimiento habían adquirido proyectores de 16mm para hacer cine debate sumando también, campañas de afiliación masiva al Peronismo entre la juventud. Gerardo Vallejo, otro cineasta integrante de Cine Liberación, ejemplificaba que en Tucumán concurrieron 8000 personas al estadio de Villa de Luján a ver y escuchar a Perón. “La gente lloraba, era un espectáculo fabuloso” (Mestman, 2007). El propio Solanas estaba allí para estimular el debate. El contacto con el pueblo, mediado por el cine, permitía que la sabiduría y el carisma campechano de Perón fuese superior a la fría letra de un folleto o un libro. Lo acercaba llanamente a las capas más bajas de la sociedad con la misma oratoria con la que seducía a las multitudes en su primer gobierno .
Hacia fines de 1972 Getino presenció un hecho increíble, no planificado por ellos:
“de manera imprevista para nosotros, un canal de televisión de Buenos Aires, difundió pequeñas escenas del documental. Ello tuvo lugar en el Canal 9 de Alejandro Romay y estuvo a cargo de Bernardo Neustadt, …Aunque nunca supimos la razón por la que esas imágenes habían llegado a manos de Neustadt y de Romay … para sorpresa de millones de argentinos, presentó escenas de la entrevista, como si ésta se estuviera desarrollando en ese momento, vía conexión satelital con Puerta de Hierro… Neustadt se limitaba a formular determinadas preguntas -con respuestas que conocía, dado que había visionado previamente el material- y Perón se limitaba a “responder” automáticamente a las mismas. Pese a la manipulación grosera del material, el impacto fue tremendo. Por primera vez en 17 años, la televisión argentina difundía la imagen del General” (Getino, 1995).
Licastro entra en acción
Entretanto Julián Licastro confluía con otros representantes juveniles en la Mesa de Trasvasamiento Generacional, que luego se ampliaría aún más como Organización Única del Trasvasamiento Generacional (OUTG). Allí también concurrió Cine Liberación para apoyar su trabajo político e incluso entregar copias de los films para su difusión. Las entrevistas del film también se desgravaron y tipearon como cuadernillos en ediciones muy simples para amplificar la llegada al pueblo. Volvieron las palabras de Perón a su soporte papel, para aumentar y lograr mayor difusión en la población sin necesidad de usar proyectores, ni exponerse a situaciones de riesgo colectivas. Una leyenda decía “Documento Oficial del Movimiento Nacional Justicialista” y en la portada tenía una reproducción fascímilar de la Orden del 27 de julio de 1819, en la que el Gral. José de San Martin expresaba su famosa frase: “Seamos libres, y lo demás no importa nada”. Aludía a la continuación de la guerra por la “Segunda Independencia” definida por Perón e insuflaba aires patrióticos con referencias al pasado. Para Manson “los nuevos conversos llegaron cargados con la sensación de haber estado-ellos o sus padres- en el bando equivocado a la hora de la revolución justicialista. Eso los llevaría a radicalizar su fervor y las demostraciones de lo profundo de su conversión” (Manson, 2000).
También el C.T.P. publica en la revista Primera Plana, en el número de mayo, un suplemento titulado “Documento de información doctrinaria para la Juventud” que declaraba “la finalidad de proveer apoyo táctico-doctrinario a todos los compañeros que, a partir de las directivas emanadas de nuestra Conducción Estratégica, deben resolver el problema político de la reorganización de la Juventud Peronista”. La revista ya estaba manejada por Jorge Antonio y tenía injerencia en ella Julián Licastro. Claramente abría el espectro de incorporación al movimiento de las nuevas generaciones según su funcionalidad y grados de conciencia doctrinaria para sumar y organizar masa crítica para la toma del poder. El suplemento prescribía:
- Realizar en el campo táctico una acción seria de actualización doctrinaria y tecnológica.
- Emprender una campaña masiva y sistemática de información y formación política por la vía de los centros de adoctrinamiento, las escuelas de conducción y los equipos móviles de prédica, comunicación y enlace políticos.
El documento advertía en otras líneas, un defecto que se expresaba en la juventud que interfería la organización metodológica y definía actitudes problemáticas que generaban caos en el movimiento: espontaneísmo (sectores sin conciencia de organización y método), sectarismo (sectores de un ala del movimiento rechazando a la otra: Izquierda o Derecha), ideologismo (considerarse un sector como centro del mapa político). Abogaba por la unidad de concepción política con el líder y dentro de los encuadramientos necesarios. El folleto del T.C.P. los dividía en categorías para aplicarles funciones posibles:
- Los que no se dicen “peronistas”, pero se sienten convergentes con los objetivos generales del M.N.J. (aliados).
- Los que se sienten y se dicen “peronistas” pero no pueden explicitar su ideología (compañeros).
- Los que pueden explicitar ideológicamente, pero carecen de la capacidad de prédica (militantes potenciales).
- Los que pueden predicar, pero carecen de capacidad de organización y conducción (cuadros potenciales)
En otro parte el C.T.P. dividía a los militantes en generaciones políticas según sus vivencias pasadas y le asignaba roles y lugares:
- la juventud de 1945 que conoció el Peronismo (que en ese momento estaría en los 50 años), debía ejercer roles dentro de las Unidades Básicas del PJ.
- la juventud de 1955 que vivió la proscripción en parte y fue parte de la resistencia (tendría 40 años en esos días) debía ejercer roles en Mesas de trabajo del Frente Cívico de Liberación Nacional.
- La juventud de 1966 que solo vivió la proscripción (tendría menos de 30 años en ese momento) accionaria dentro de los Consejos de la Juventud Peronista.
La generación del 66 debía completar el “Trasvasamiento generacional” solamente dentro del Movimiento, mientras la juventud de 1955 debía extenderlo a toda la juventud argentina preparando una guerra revolucionaria. Se combinaban así 2 revoluciones, una interna y otra externa al movimiento. El documento establecía que había un límite para formar parte de la Juventud Peronista: 30 años. Se la definía como la “reserva orgánico operacional” del movimiento en limites establecido por el Comando Superior.
En ese mismo número de Primera Plana aparecía también un reportaje a Perón desde Puerta de Hierro, que en su presentación prometía interpretar: “la conducta del jefe del Movimiento Peronista en la actual encrucijada política”. Finalmente, otra versión de la desgrabación de la entrevista a Perón en “Actualización política y doctrinaria para la toma del poder” siguió circulando y apareció en el Nro.1 de la Revista Crisis de mayo de 1973, en días cercanos en los que Héctor Cámpora asumía la Presidencia de la Nación. Mientras tanto los films seguían siendo parte de la campaña electoral y como forma de adoctrinamiento. “Cámpora al Gobierno, Perón al poder” definía la estrategia del momento, como un paso necesario hacia una futura tercera presidencia de Perón, a la vez que la Juventud Peronista y las “formaciones especiales” se arrogaban que Perón volvía por su esfuerzo y su lucha constante.
El trasvasamiento generacional había cumplido su función, y la vez generado un conflicto que enfrentaba las ambiciones de diversos sectores del movimiento que se resumían en consignas ideológicas enfrentadas. La búsqueda de una “Patria socialista” o una “Patria peronista” terminaría en tragedia política. “Se abre un interregno en donde cada sector, fracción o grupo se lanza a la conquista de sectores de poder que le permitan incidir en la nueva situación” (Anzorena, 1989).
Relecturas y ecos del pasado
Años después, Getino reflexionará sobre estos los sucesos ligados al control ideológico sobre Perón que presenció en Puerta de Hierro. Los conflictos vividos con José López Rega eran un anticipo de los que se expresarían con la vuelta definitiva de Perón a la Argentina:
“Al cabo de casi un cuarto de siglo de esa experiencia, es posible suponer que en aquellas tensiones vividas en Madrid en torno a quienes podían acceder o no a su imagen y a su palabra, se preanunciaban las sangrientas horas de Ezeiza y la salvaje disputa en torno a un palco donde el imaginario colectivo esperaba reencontrarse con su líder” (Getino, 1995).
Los temores a la infiltración ideológica, el choque generacional y de proyectos para el país habían venido creciendo y comenzaban a volverse más virulentos a medida que el poder se podía ejercer legalmente. Como le había confesado Perón a Solanas en su exilio, podían percibirse ecos trágicos y anticipatorios en ese paseo compartido en 1971 en Puerta de Hierro: “La tragedia de esto es que es muy tarde para mí, y muy temprano para ustedes”.
Link: Grupo Cine Liberación : El tercer cine – Pour un cinéma de décolonisation – ACTA
Referencias bibliográficas y cinematográficas:
Anzorena, Oscar, (1989). Historia de la juventud peronista, 1955-1988. Ediciones del cordón.
Castelluci, Oscar. (2017). Estudio introductorio en: JDP, los trabajos y los días. Tomo 17, volumen 1: PERÓN La hora de los pueblos (1968), Latinoamérica: Ahora o nunca (1967). Biblioteca del Congreso de la Nación.
Comando Tecnológico Peronista, “Documento de información doctrinaria para la Juventud” en Revista Primera Plana, mayo de 1972.
Getino, Octavio. (1995). “La revolución justicialista” y “Actualización política y doctrinaria para la toma del poder”: memorias sobre los documentales históricos de Perón. En: Revista “Desmemoria” N.º 8, julio-octubre 1995.
Getino O. y Solanas F. (1971), La Revolución Justicialista / Actualización política y doctrinaria para la toma del poder. (Films)
Getino, Octavio. (2005) Carta de Perón a los compañeros del grupo Cine Liberación, 10 de marzo de 1971. En: Cine Argentino, entre lo posible y lo deseable. Ciccus.
Gillespie, Richard. (1987). Soldados de Perón, los montoneros. Grijalbo.
Licastro, Julián. (2004). Mi encuentro con Perón. Memorias e ideales. Lumiére.
López Martínez, Amable. El Comando Tecnológico Peronista en Retrospectiva, Una historia militante alternativa. 1969-1983. https://amablelopezmartinez.blogspot.com/2019/04/el-comando-tecnologico-peronista-en.html
Manson, Enrique. (2000) Argentina en el mundo del siglo XX. Caligraf.
Mestman, Mariano. (2007). “Estrategia audiovisual y trasvasamiento generacional: Cine Liberación y el Movimiento Peronista “. En Imágenes de lo real. La representación de lo político en el documental argentino. Sartora J. y Rival S.Libraria.
Pavón Pereyra, Enrique. (1993), Yo, Perón. Milsa.
Perón, Juan D. Carta a los compañeros, (24 de octubre de 1967).
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Roca, Mario. (1972), “La película de Perón, entrevista a Solanas, Getino, Diaz y Mazar”, en Cine Liberación Nro. 1. Cinemateca del Tercer Mundo.
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