Por cuarto año consecutivo, los ocupantes británicos deben cancelar la campaña del calamar Loligo por la escasa cantidad de especímenes. Esta especie solo es capturada en aguas ocupadas por Gran Bretaña, por lo que representa un fracaso de un sistema orientado a facturar y no a la pesca sostenible. ¿Qué relación tiene esto con los avances en la extracción de petróleo y la cría de salmones? ¿Por qué nos importa esto como argentinos?
El 12 de agosto, el Departamento de Pesca del gobierno británico que ocupa las Malvinas anunció la interrupción por dos semanas de la segunda campaña de pesca del calamar Loligo, por la reducción de las cantidades de esta especie. En un primer momento, esta medida se tomó por “precaución” y para poder estudiar la cantidad del recurso de una mejor manera. El calamar Loligo representa el segundo mayor ingreso por licencias ilegales de pesca, solo superado por el calamar Illex, pescado enteramente por buques de bandera surcoreana y taiwanesa. Para el año 2025, los ocupantes obtuvieron 14.42 millones de libras (19.5 millones de dólares) por las licencias del Loligo, mientras que la captura ilegal de Illex otorgó 16.2 millones de libras (22 millones de dólares), según las siempre cuestionables cifras de los ocupantes de las islas.
Esta especie, también conocida como calamar patagónico, solo es capturada por flotas españolas y asociados con capitales isleños, plenos responsables de la situación actual. El sistema pesquero de las islas ocupadas por Gran Bretaña está asociado a un relato de que es una actividad sostenible y que cuida al medio ambiente, al mismo tiempo que sostiene a la población implantada con un alto estándar de vida. Hoy está en cuestión esa sostenibilidad y la pesca misma en su conjunto.
¿Por qué hacemos hincapié en la responsabilidad de los ocupantes y sus cómplices? Por varios motivos. El primero es que las flotas argentinas no capturan esta especie, por lo tanto no pueden culpar a los pesqueros nacionales por esta caída en las cantidades de calamares ocurrida desde 2023.
El segundo es que Malvinas constituye un caso de “paraíso desregulatorio”. Llamamos así a los territorios con pocas o ninguna ley o regulación sobre determinadas actividades económicas claves, que permiten que las empresas transnacionales que extraen recursos tengan una significativa baja de costos y mayores facilidades a la hora de exportar las capturas a los lugares de venta, todo para que los Estados puedan recaudar sumas muy necesarias para sus objetivos. Las flotas europeas en su conjunto hacen esto mismo en África occidental, como fue analizado en su momento[1]. El caso de la pesca como actividad, demuestra la necesidad de un Estado que regule, fije límites de captura y zonas de veda, y que las haga respetar. Sino, pasa lo que está pasando ahora en nuestras Malvinas. E incluso, la intervención del Estado puede determinar un precio accesible a determinados peces o invertebrados, por subsidios que provee al combustible de los buques pesqueros.
Los ocupantes británicos de Malvinas, con una crónica escasez de mano de obra, utilizan distintos recursos para poder realizar inspecciones a bordo, incluyendo subcontratados o voluntarios de ONGs aliadas. Aún así, para el año 2025, admitieron haber inspeccionado solo 830 “días” de un total de “12805 jornadas” de pesca, que se obtienen sumando todas las horas que los buques habrían estado capturando recursos de forma ilegal. Nadie sabe qué pasó en los otros 11975 días de pesca de la docena de especies que saquean en nuestras aguas.
Los ocupantes se limitan a “confiar” en las declaraciones juradas y en que los pesqueros no hicieron capturas no declaradas, incidentales (aquellas que son de especies no buscadas) o transbordos en altamar. Incluso, por testimonios de personas en las islas, los pesqueros de calamar Illex casi no tienen controles, limitando su presencia en Puerto Argentino a la renovación de los permisos de pesca o alguna situación de emergencia mecánica. En el caso del Loligo, el tiempo de pesca “observada” fue apenas superior al 9% del total. De esta forma, se puede explicar de mejor manera la sobreexplotación que lleva el recurso al límite.
El gobierno de ocupación de las islas fijó un piso de 10 mil toneladas, a partir del cual se cancelaría la pesca de calamar Loligo. En agosto de 2026, buques españoles hicieron arrastres selectivos que permitieron determinar que era peligroso seguir la pesca. Esto también ocurrió en los años 2023, 2024 y 2025 donde las prospecciones estuvieron cerca del límite. La suspensión es incluso festejada por los portavoces ocupantes, que afirman que el “enfoque de precaución refleja el compromiso del Departamento con la sostenibilidad a largo plazo de las poblaciones y la gestión responsable de la pesquería”. Incluso, medios gallegos como La Voz de Galicia buscan justificar esto, afirmando que el gobierno de ocupación utiliza “científicos internacionales contratados” con “reputación internacional como expertos sobre el impacto del cambio climático”.
Los británicos intentan una explicación a esto, buscando salvar su clara responsabilidad en la sobreexplotación de una de sus especies sostén. Informes científicos realizados en noviembre de 2024 por empresas como la uruguaya AcruxSoft SRL, la estadounidense Maxar y ONGs como Sustainable Fisheries UW, conformada por científicos de la Universidad de Washington, culparon de la escasez de Loligo a “problemas ambientales y oceanográficos” como la menor temperatura de la corriente de Malvinas, su mayor intensidad y cercanía a la costa. Lo más curioso es que el calamar Illex también ve determinado su crecimiento por esta corriente, pero no experimentó grandes inconvenientes en su número, ni en 2023 ni en los años siguientes.
Esta suspensión de la segunda campaña de captura anual llevó a intentos de los armadores de pesca españoles, de pedir beneficios o incluso reembolsos de las licencias, los cuales fueron negados tajantemente por los ocupantes. El único “esfuerzo” en ese sentido fue llamar a revisar una parte del cálculo que fija los montos de las licencias, la llamada Unidad de Esfuerzo Pesquero, y mantener el sistema de licencias de pesca con 25 años de duración, de forma de darle estabilidad a su economía sostenida en el saqueo de recursos argentinos.
Ahora, ¿Qué tiene que ver el petróleo y la acuicultura con todo esto?
En vista de que las consecuencias del saqueo están a la vista y que en algún momento afectarán muy negativamente las finanzas de las islas (recuerde el lector que la pesca representa casi el 60% del PBI de las islas ocupadas), el Gobierno de ocupación busca diversificar su economía para el día en que la pesca ya no pueda sostenerla.
El petróleo es la mejor opción posible. Según informes de la empresa Navitas a las bolsas de valores de Tel Aviv y Londres, la extracción de los pozos del yacimiento León Marino, al norte de las Malvinas, empezaría en 2028 y proveería a los ocupantes de más de 5 mil millones de dólares en regalías e impuestos corporativos. El gobierno de ocupación obtendría un 9% en concepto de regalías sobre los ingresos brutos y un 26% de impuesto de sociedades sobre los beneficios de las compañías petroleras.
En cuanto a la cría de salmones, el proyecto encabezado por Unity Marine y la empresa local Fortuna se está sometiendo a un referéndum de más de dos meses entre los pobladores implantados para determinar si aprueban o no la instalación de 16 granjas para producir 50 mil toneladas de salmón al año, con posibilidad de aumentar la producción hasta las 200 mil toneladas anuales. Estos proyectos, ubicados en su mayoría en cercanías del puerto de la base militar de Monte Agradable, podrían generarle a los ocupantes cerca de 35 millones de libras esterlinas (47 millones de dólares) de ingresos. ONGs de los pobladores implantados y otras internacionales como Blue Marine Foundation están señalando que la información disponible es muy pobre, al punto que no existe información suministrada por la empresa que permita definir los costos de las regulaciones ni los posibles impactos al medio ambiente de la cría de salmones. La salmonicultura es una actividad conocida por sus daños al ecosistema marino, tanto por la proliferación de plagas como el piojo de mar, como por la pérdida de la vida en el lecho marino por los restos de salmones muertos, los desechos de los peces y los sobrantes de los alimentos balanceados y los nocivos antibióticos usados en la cría de los mismos, que en su conjunto generan un ecosistema sin oxígeno. A su vez, las frecuentes fugas masivas de salmones generan un enorme desbalance en los ecosistemas locales, al ser un predador sin competencia que podría atacar directamente al calamar Loligo, sus larvas y huevos.
Una economía fuerte en las Malvinas ocupadas es una clara amenaza al reclamo de soberanía argentino sobre las islas. No solo porque los millonarios ingresos económicos le dan un enorme espaldarazo a la posición británica, permitiendo su sostenimiento sin inconvenientes. Existe una realidad que buscamos mostrar en estas líneas: la economía de las islas ocupadas, sí o sí, conlleva el saqueo y la depredación de especies, ecosistemas y recursos argentinos, que deberían estar en manos y siendo usados por capitales nacionales. Es muy necesario que, como argentinos, nos interesemos en estudiar cómo funciona el modelo que ocupa un tercio de nuestro territorio, nos roba más de cincuenta millones de dólares anuales y más de 204 mil toneladas, como mínimo, en recursos marinos.
Es deber de los gobiernos argentinos, idear y ejecutar estrategias para atacar estas fuentes de sostén de la economía de las islas, de forma de poder llevar a Gran Bretaña a negociaciones por la soberanía de nuestros territorios. Hoy por hoy, sin pesca no hay ocupación. El día de mañana, será el petróleo y será una posición aún más fuerte, la que habrá que contrarrestar.
La pesca en Malvinas está en camino a ser un modelo fallido, porque está pronto el momento en que deje de ser redituable y que le genere más que dolores de cabeza a los patrocinadores españoles y asiáticos. El objetivo del sistema nunca fue ser sostenible ni proteger el medio ambiente, sino generar ingresos para sostener a los ocupantes británicos. El problema es que hay “sucesores” en camino.
La protección del medio ambiente nunca fue ni será un objetivo para los isleños ocupantes, sino el sostén económico del territorio ocupado. Fíjese el lector en qué canastas buscan poner los huevos, quienes ocupan nuestras islas. La cría de salmón y el petróleo, son actividades muy conocidas por los graves daños al medio ambiente que generan. Y si el lector quiere profundizar, piense en por qué ONGs como Greenpeace, que han hecho campañas tan fuertes contra la exploración de petróleo en la zona de Mar del Plata y contra la cría de salmones en Tierra del Fuego, no han levantado un dedo por la explotación petrolera en León Marino ni mucho menos por los intentos de instalar granjas de salmón en las Malvinas.
¿Será que hay intereses que, al final del día, convergen en el mismo punto?
Fuentes consultadas.
Agenda Malvinas (31 de julio de 2026). El robo masivo de petróleo en las Malvinas financiará la presencia militar británica en el Atlántico Sur. https://agendamalvinas.com.ar/noticia/el-descomunal-robo-petrolero-en-malvinas-financiara-la-presencia-militar-britanica-en-el-atlantico-sur
Gobierno (de ocupación) de las islas Malvinas (2026). Fishery Statistics 2025. Volume 30 (2016-2025).
La Voz de Galicia (12 de agosto de 2026). La flota de Malvinas para hasta el 24 de agosto las capturas por la escasez de calamar loligo. https://www.lavozdegalicia.es/noticia/vigo/2026/08/11/flota-malvinasparaliza-24-agosto-capturas-escasez-calamar/00031786452736611160761.htm
Mercopress (12 de agosto de 2026). Las Islas Malvinas suspenden la pesca de calamar en Loligo durante dos semanas debido a la baja biomasa. https://en.mercopress.com/2026/08/12/falklands-pause-loligo-squid-fishing-for-two-weeks-over-low-biomass
Federico Ortega (2022). Pesco para las coronas. Una aproximación a la pesca española en altamar y su necesaria implicancia en la Cuestión Malvinas (2018-2022). https://www.memoria.fahce.unlp.edu.ar/trab_eventos/ev.16153/ev.16153.pdf
Pescare (15 de julio de 2026). Malvinas: proponen ajustar las asignaciones de las licencias de pesca para el 2027. https://pescare.com.ar/malvinas-proponen-ajustar-las-asignaciones-de-las-licencias-de-pesca-para-el-2027/
Salmon Free Falklands (2021). Industrial Open-Pen Salmon Farming in the Falkland Islands Salmon Free Falklands Leaflet Source Material. https://acrobat.adobe.com/link/track?uri=urn%3Aaaid%3Ascds%3AUS%3A0ec1b5c5-69f4-4361-811f-1ed7ab79e44b
The Guardian (9 de agosto de 2026). Los habitantes de las Islas Malvinas piden un referéndum sobre los planes para una granja de salmón de gran tamaño. https://www.theguardian.com/environment/2026/aug/09/falkland-islands-referendum-salmon-farm
[1] Federico Ortega (2022). Pesco para las coronas. Una aproximación a la pesca española en altamar y su necesaria implicancia en la Cuestión Malvinas (2018-2022). https://www.memoria.fahce.unlp.edu.ar/trab_eventos/ev.16153/ev.16153.pdf
