Juan Martín Busnelli

La Comunidad Organizada como expresión del pensamiento nacional. Revalorización de su filosofía política y pertenencia a una matriz latinoamericana

Introducción

El presente trabajo intentará abordar el escrito La Comunidad Organizada como así también el audio de la disertación efectuada por el entonces Presidente de la República Coronel Juan Perón en aquel Primer Congreso Nacional de Filosofía de 1949 acontecido en la provincia de Mendoza, tratando de realizar una breve exégesis del mismo, situándolo en su contexto histórico para luego en un esfuerzo de tipo hermenéutico colocarlo en diálogo con lo que sostienen dos pensadoras que consideramos fundamentales para el pensamiento nacional: Amelia Podetti y Alcira Argumedo, haciendo especial hincapié en lo sostenido en los trabajos La Irrupción de América en la Historia y Los silencios y las voces en América Latina respectivamente.

La Comunidad Organizada constituye a nuestro entender, una producción autentica, de profunda originalidad y de un carácter alternativo a las matrices de pensamiento centrales del momento. Nacida desde la poderosa síntesis que su autor, Juan Domingo Perón, realizara posicionado desde una mirada decolonial, nacionalista, austral e hispánica, la cual le permitió elaborar no solo este texto liminar, sino todo un cuerpo doctrinario a la vez que esgrimir un pensamiento sistemático propio, con anclajes reconocibles en las tradiciones humanistas cristianas, nacionales, emancipadoras y antimperialistas.

Entendemos que poner en dialogo éste escrito que consideramos fundamental para el pensamiento nacional, con los enfoques de Podetti y Argumedo, nos permitirá sumar aportes y miradas de carácter significativo, los cuales no solo mejoraran la comprensión, sino que nos permitirán una mayor profundidad en el análisis del mismo.

En lo que refiere a la perspectiva epistemológica que aparece en el texto, entendemos que es necesario y útil indagar sobre cuál es la vinculación que éste tiene con las matrices de pensamiento dominantes del momento, que verdades revela y defiende, como con que evidencias lo hace.

La Comunidad Organizada es un material poco abordado desde esta perspectiva, donde a nuestro entender, el pensamiento filosófico político de Juan Perón aparece en una dimensión mayúscula en la que ciertos saberes, valores e ideas son sintetizados como propuesta de una forma de vida en común donde realización individual y colectiva se juegan juntas su destino.

¿Es el peronismo parte de una nueva matriz de pensamiento? ¿Su doctrina se aleja de los eclecticismos ideológicos o se ve atrapado en ellos?.

Desde nuestra perspectiva, en La Comunidad Organizada se devela una forma alternativa de pensar, un posicionamiento novedoso y particular pero con raigambre histórica. Parecería que en el trasfondo de aquello que allí se presenta, esta también pendiente la discusión sobre el ser nacional, su relevancia e implicancias ontológicas.

Pretendemos para culminar, un ejercicio y un intento heurístico, donde finalmente podamos develar si aquel peronismo constituía en su dimensión y complejidad, parte de una matriz de pensamiento autónoma de carácter nacional.

La comunidad organizada en el Pensamiento Nacional: una filosofía política como proyecto alternativo de vida en común

En el Primer Congreso Nacional de Filosofía (realizado desde el 30 de Marzo al 9 de Abril del año 1949 en la Provincia de Mendoza), el Presidente de le República Argentina Juan Perón aprovecharía la oportunidad en el cierre del mismo, para exponer en una alocución trascendental, las bases filosófico políticas del movimiento histórico que lideraba, dando detalle de lo que podemos entender tal vez como la “praxis” de lo que él mismo diera en llamar Justicialismo y Tercera Posición.

Perón presenta allí la síntesis superadora de una tensión que en aquel momento parecía no poder resolverse por otros medios que no fueran una vez más la guerra de dimensiones mundiales, e invita al mundo a pensar en un ejercicio dialéctico sobre cuál es la solución superadora a esa fatalidad, ofreciendo una filosofía-política si bien nacional (nacida en un pensamiento propio y autentico) y periférica (fuera del centro y alternativa a este), como la

solución desde lo local hacia lo global, una mirada que platea soluciones a los problemas generales que parecían no tener fin y se manifestaban en un ciclo de repeticiones de prolongadas y sangrientas guerras, con breves momentos de calma y luego más guerra.

Propone una Tercera Posición a la cual definirá como profundamente humanista y pacífica, práctica y al servicio del pueblo, la cual debe afirmarse como una opción a las otras existentes, siendo ésta una “rara avis”, donde la amenaza bélica global parecía no terminar de desvanecerse para volver a encenderse con nuevos bríos, hablar de humanismo y de paz era como mínimo disruptivo. Esta Tercera Posición será fundamento de lo que más adelante será conocido como el Tercer Mundo, y también funcionará como antecedente del movimiento de países No Alineados. La Tercera Posición si bien se instala desde un plano ideológico, no es simple ideologismo. Es un conjunto de ideas ordenadas que reflejan una realidad, la de aquellos países que basan su experiencia vital en el humanismo pacifista, la democracia social, la autodeterminación y que se encuentran ajenos a tomar parte por alguno de los bandos que constituyen la oferta que realizan ambos polos de poder. La centralidad de estos valores será enarbolada tempranamente como bandera para interpelar a los pueblos del mundo destacando como acción fundamental que esos tiempos históricos demandaban que “La labor para lograr la paz internacional debe realizarse sobre la base del abandono de ideologías antagónicas y la creación de una conciencia mundial de que el hombre está sobre los sistemas y las ideologías, no siendo por ello aceptable que se destruya la humanidad en holocausto de hegemonías de derecha o de izquierda”1 . Esta mirada de Tercera Posición está pensada y planteada como opción de orden internacional y soñaba con tener un alcance mundial, toda vez que se presentará como alternativa al mundo Bipolar. Ante el reparto del mundo planteado por las Potencias centrales, busca generar otra opción, a la que más

1 Perón, Juan Domingo: “Mensaje a los Pueblos del Mundo”, Disponible en Línea: https://jdperon.gob.ar/mensaje-del-general-juan-d-peron-a-los-pueblos-del-mundo-6-de-julio-de-1947/

adelante en la historia se le otorgará nombre propio conociéndola como Tercer Mundo.

Perón toma para su discurso herramientas conceptuales que permiten entender relativamente rápido el análisis que realiza sobre la coyuntura internacional y como determina su posicionamiento al respecto. Utiliza la dialéctica como herramienta para entender y explicar y se reserva el lugar de quien realiza o alcanza la síntesis superadora de la tensión, subyace el razonamiento de un movimiento dialectico donde a toda tesis/afirmación se le opone una antítesis/negación, que ambas están en tensión y conflicto. En aquel momento histórico: Comunismo y Capitalismo juegan esos roles. Perón ve esas posiciones que se enfrentan y plantea una opción superadora. Si bien las estudia y caracteriza, siempre el mayor esfuerzo será puesto al servicio de lograr una síntesis superadora. La Tercera posición es un lugar ideológico, pero también es un espacio, un lugar donde colocarse, donde alinearse, un lugar donde ser.

Avanza en definir a la primera, el comunismo, como una posición basada en una ideología que se orienta hacia encumbrar el colectivismo totalizante que aplasta al individuo como un peso insoportable, haciendo que éste se diluya dejando de existir como tal, y perfila un oscuro final en la “insectificación del hombre” y la instalación de los estados totalitarios.

Refiere drástico sobre la otra posición, la del capitalismo, donde reina en aquellas sociedades la perspectiva descarnada del individualismo liberal triunfante, allí la existencia derivará en la “nausea”. En esa apología de las individualidades irresponsables con el destino colectivo y el entorno, donde los individuos viven aislados sin proyectos superadores y agobiados por la tristeza y la angustia, la existencia individual se transforma sencillamente en una vida de vacuidad y desperdicio de la existencia. En términos de Martin Heidegger podríamos decir que esos individuos, se encuentran agobiados por la inautenticidad y las habladurías inhabilitantes.

Desde la insectificación nos llegan ecos de La metamorfosis de F. Kafka, mientras que en la idea de nausea no hay dudas de que reverbera el existencialismo de Sartre.

Aparece tangencialmente durante todo el discurso (y se conserva en el texto), cierta retórica que nos permite elucubraciones del orden ontológico, que son aquellas que parecen reverberar en las cuestiones de pensar “el Ser”. Cuestiones de un orden trascendental, que nos susurran en clave de conceptos como “verdad” o “autenticidad” las cuales están siempre presentes en el pensamiento y las ideas del Líder.

La realidad, lo real, lo tangible y empíricamente comprobable, se entrelaza con la búsqueda de la verdad profunda. El destino del individuo y el de la comunidad también se juegan juntos, idea principalísima en el pensamiento de Perón y central en fundamentar su doctrina tanto como su accionar político.

Lo real, tangible, empírico, observable es verdad contrastable, pero no es ajena a la existencia del ser. Ambos planos aportan para que la verdad se constituya o parezca. De ahí las apreciaciones que Perón realiza sobre como las formas de vida que imponen los estados de un colectivismo totalitario que convierten a los seres humanos en insectos, mientras que el individualismo apologético del capitalismo los somete a la náusea, al asco por el vacío de la existencia.

No reniega de la tecnología y la ciencia, pero si del positivismo cientificista. Lo técnico no debe someter a lo humano.

No se entrega al existencialismo simple y a la elucubración sobre un gran misterio ontico, pero sí entiende que somos ser tanto individual como colectivo, y que hay entre ambos planos una trama que no puede disociarse.

Juan Perón, eximio protagonista de la jornada de Clausura del Congreso (en el cual estuvieron presentes pensadores de relevancia mundial), se calza allí el traje de filósofo y es él mismo quien devela cual es una de sus principales motivaciones: “Alejandro, el más grande general, tuvo como maestro a Aristóteles. Siempre he pensado entonces que mi oficio tenía algo que ver con la filosofía” 2, para desde allí plantear sin medias tintas que para resolver la

2 Perón, Juan Domingo, Discurso de Cierre del Congreso Nacional de Filosofía 1949, Alocución “La comunidad Organizada” , segundo Párrafo, 40 seg.

tensión en que las fuerzas opuestas de ese presente histórico están inmersas, será sin dudas una Tercera Posición la instancia superadora que debe plantearse ante el conflicto que tiende a ser global.

También que el justicialismo es la doctrina de carácter político filosófica la cual busca realizar la justicia social, garantizando a cada persona su derecho a realizarse siempre en relación a una función social, poniendo en la centralidad “la vida en común”. Parafraseando a Perón en las 20 Verdades (texto al que también volveremos todo el tiempo y al que consideramos indispensable e insustituible en la doctrina peronista y en la comprensión de lo que J.W. Cooke dio en llamar el hecho maldito del país burgués), podemos aseverar que los peronistas ansían una Argentina socialmente justa, económicamente libre y políticamente soberana, que la forma de organizar el estado es mediante un gobierno centralizado y siempre con un pueblo libre, enunciando así la fórmula que garantice así que se realicen individuo y comunidad.

La Comunidad Organizada constituye un escrito medular de lo que se denomina la doctrina Peronista, es la propuesta de una nueva forma de vida planificada en valores comunitarios, con una mirada social, donde prevalece la idea de justicia y felicidad del pueblo. Este es, a la vez, un escrito que transparenta las profundidades filosóficas del constructo sociológico -político único e identitario del Peronismo, que tal vez sea uno de los mayores aportes de este al acervo del Pensamiento Nacional. Al mismo tiempo, guarda a nuestro criterio un plusvalor que radica en lo gravitante de su contenido: en el mismo se encuentra una cosmovisión original, autentica, que si bien no está disociada de los debates y conocimientos universales de la modernidad, va más allá de los eclecticismos ideológicos.

Entendemos que La Comunidad Organizada es un texto central y de lectura indispensable para el debate del pensamiento nacional, pero recomendamos con ahínco escuchar el audio original de la intervención más allá de la lectura el texto que posteriormente se elaboró sobre la base de esa ponencia, ya que el mismo aparece sin ningún recorte hermenéutico.

Se encarga Alberto Buela de rastrear la exclusividad de la pluma de Perón en el mentado discurso toda vez que “ninguno de los buenos filósofos de aquella época (…) podían cometer el error de atribuir a Parménides lo que corresponde a Jenófanes de Colofón, frg. 473, tal como se hace en el capítulo IV del discurso presidencial” 3, con lo cual acordamos, entendiendo que Perón se posiciona en el lugar de aquel que realiza la síntesis de forma original, parado en el plano de lo filosófico político y no desde el positivismo científico.

La Comunidad Organizada contiene en su seno, tradición humanista, mirada pacifista y un planteo filosófico propio donde las profundidades de la pregunta por el ser (trascendental, ontológico) y las implicancias de éste en el orden nacional (por lo tanto histórico), suelen jugarse también en el plano de lo real, entendido como lo político, lo posible.

La Comunidad Organizada como alternativa a la Comunidad Disociada, la búsqueda de la verdad más allá del positivismo cientificista en la lectura de Amelia Podetti

En el ensayo La comunidad disociada y sus filósofos, Amelia Podetti no solo plantea revisar la preponderancia que el positivismo le da a la ciencia como fuente de verdad y conocimiento, sino que nos aporta una mirada que nos adentra en un debate epistemológico sustancial: la ciencia avanza sobre la filosofía para explicar el mundo, e incluso avanza sobre la política para gobernarlo.

Desde la modernidad y montados sobre un positivismo cientificista, los grandes pensadores intentan reducir lo histórico, a los patrones de una fascinación sobre la técnica, lo económico, el desarrollo de las fuerzas productivas y la organización de las cosas, disociadas del ser humano y de la vida humana. En fin, una comunidad disociada que pregona “el materialismo como filosofía, el egoísmo como motor de la conducta, el lucro, la competencia y la guerra como relaciones básicas y fundamentales entre los hombres , la glorificación de la actividad económica y técnica, la concepción de la vida

3 Buela, A. (2009). “Consecuencias Politológicas del Congreso de Filosofía del 49”. En: Conferencia magistral en el Congreso de Filosofía; Mendoza. Centro de Estudios Internacionales para el Desarrollo. p. 2

humana y de la historia en términos económicos, el repudio de la filosofía y la sobrestimación de la ciencia físico matemática, el ateísmo y la consecuente negación de un destino trascendente y de todo valor espiritual; la justificación de la expansión y la explotación imperial; la degradación de la naturaleza, convertida en presa de los apetitos y objeto de la guerra entre los hombres; un hombre que al mismo tiempo es degradado de su dignidad en cuanto mero ser económico y puesto por encima de la naturaleza como una cosa a la que debe someter y explotar”4, ante la cual la autora rescata y presenta lo sostenido por Perón en La Comunidad Organizada , donde el valor filosófico se destaca como el verdadero músculo de la propuesta y de las ideas políticas contenidas en ella. El socilogismo que intenta suplantar a las disciplinas de tradición humanista, recibe una andanada de golpes gravitantes en el planteo que Perón realiza en su disertación, toda vez que en ella se rescatan ideas y valores centrales que van en el sentido opuesto al positivismo de barricada y como el mismo sostiene, es una descripción de lo que ya se hizo y lo que se está haciendo en el gobierno justicialista de la Nueva Argentina, no son ideas perdidas en sueños, sino que se concretan y moldean la vida de millones de personas.

Podetti retoma la valoración de La Comunidad Organizada en otro de sus ensayos compilados, Ciencia social y Filosofía, donde plantea la controversia entre la ciencia social y la filosofía, destacando que la primera está profundamente penetrada por la cosmovisión imperialista y sujeta a las cuestiones de la modernidad y que en definitiva adolece de un profundo sociologismo (entendido como una especie de cientificismo bobo con pretensiones de explicarlo todo), mientras que la filosofía esta por fuera de esos limitantes y puede alcanzar una comprensión superadora más allá de toda barrera.

En La Comunidad Organizada, la autora observa un verdadero despliegue de comprensión histórico filosófica en la búsqueda de un vivir mejor al mejorar la vida del hombre en la tierra.

4 Podetti, Amelia: “La irrupción de América en la historia y otros ensayos”, Ediciones Capiangos, 2015, p.67

La ciencia tiene limitaciones históricas y políticas, es parcial aunque pretenda ser universal. La ciencia actual, se ha desarrollado en los canones de la modernidad capitalista, por lo cual responde con sus métodos y objetivos a esta sociedad que le ha dado impulso. Ante el surgimiento del Tercer Mundo, Podetti identifica el contraste de ésta con la reaparición de los valores propios de la tradición humanista occidental, permeando el pensamiento desde esa cosmovisión filosófica, y las decisiones políticas de Perón con los valores de la solidaridad, el sentido de comunitarismo y justicia social.

La Comunidad Disociada es en la que el mundo moderno pretende hacernos vivir y está plantada sobre el abandono del ser humano, como así también sobre el olvido de las preguntas fundamentales respecto al ser producto del posicionamiento hegemónico del cientificismo positivista, mientras que por el contrario Amelia Podetti divisa en La Comunidad Organizada una profunda vinculación entre el ser, la identidad histórica, los valores y los saberes.

Podemos sostener entonces, que Podetti entiende que la verdad trasciende al conocimiento científico, la humanidad no solo se ha nutrido del cálculo y la técnica para vivir y que no todos los logros del ser humano se vinculan a la comprensión y al conocimiento en términos científicos, y que a su vez es la misma autora quien rastrea en la misma existencia de los pueblos latinoamericanos como “la historia de la formación de la conciencia colectiva de los pueblos, que recogiendo y transmutando toda experiencia histórica propia y ajena, construyen su propio pensamiento, su propia cultura y su propia concepción de la vida humana” 5

En definitiva, la ciencia y la técnica deberían ponerse al servicio de la política y de un proyecto político que bregue por el ser humano, su realización y su felicidad. La política en definitiva debe cambiar las relaciones entre los hombres y de estos con la naturaleza, alcanzando “la socialización de la conciencia y la vida humanas, lo que permitirá hacer efectiva la socialización de

5 Podetti, Amelia: “La irrupción de América en la historia y otros ensayos”, Ediciones Capiangos, 2015, p92

la riqueza, el saber y la técnica” y “para alcanzar la construcción de una sociedad y de un mundo, basados en la solidaridad y la justicia”6 .

Comunidad Organizada, Ruptura Epistemológica, matriz de pensamiento autónoma y Pensamiento Nacional desde la perspectiva de Alcira Argumedo

El Silencio y las voces en América Latina es un texto erudito y central para profundizar cualquier posición en los debates referidos al pensamiento de Nuestra América, y es por eso que entendemos que hay un conjunto de aportes sustanciales que guardan pertinencia y relevancia para este trabajo que aquí desarrollamos, por lo que poner en dialogo algunos conceptos y análisis que Alcira Argumedo realiza en relación a lo que podemos considerar las grandes discusiones epistemológicas respecto a América Latina, sus pensadores, ideas y conocimiento, nos permitirá abordar a lo propuesto en La Comunidad Organizada en una dimensión distinta, y así intentar profundizar en las posibles respuestas a tres cuestiones de suma importancia al reflexionar sobre el tema que nos ha convocado: ¿hay una ruptura epistemológica con las miradas eurocéntricas? ¿Se puede sostener que hay una matriz de pensamiento autónoma, popular, decolonial, antimperialista, situada, periférica y por lo tanto genuinamente Latinoamericana?, y si continuamos el mismo eje de análisis ¿Podemos colocar a La Comuinidad Organizada como expresión acabada del pensamiento nacional y latinoamericano?

Si bien Argumedo no se focaliza sobre el análisis directo del texto La Comunidad Organizada, como sí lo hace Amelia Podetti y lo hemos visto en las lecturas de sus ensayos donde se cita de forma directa tanto el discurso de la disertación como el texto homónimo revalorizándolos en todas sus dimensiones, para nosotros La Comunidad Organizada ocupó y ocupa un lugar central en la doctrina y en el pensamiento nacional, por lo cual tensionarlo con las herramientas que Argumedo ofrece, nos parece sumamente enriquecedor.

6 Podetti, Amelia: “La irrupción de América en la historia y otros ensayos”, Ediciones Capiangos, 2015, 125

Como mencionamos ut supra nos interesa agregar al debate en primer lugar el concepto de ruptura epistemológica, para luego pasar al de matriz de pensamiento, y por ultimo poder determinar cómo encaja La Comunidad Organizada en ese marco.

La idea de ruptura epistemológica que Alcira Argumedo pone en cuestión, entendemos que refiere puntualmente a como son cuestionados los paradigmas eurocéntricos dominantes y al mismo tiempo se brega por el reconocimiento de formas de ser, pensar, sentir y ver el mundo de carácter autónomo, propio y situado, que nos conducen a cuestionar a los marcos teóricos primero y a sus fundamentos matriciales luego. Este proceso se da de forma sostenida e histórica, donde esas otras ideas, las nuestras, sustentan formas propias y originales, distintas a las impuestas. En un esfuerzo erudito rastrea en el sujeto mestizo aquel al que parece interpelar Simón Bolívar hacia finales del proceso independentista de América, y su convivencia con las poblaciones originarias rastreando allí el origen a uno de los “troncos originarios, que entremezclados con las posteriores corrientes inmigratorias se procesará en sucesivas generaciones como la historia social subterránea de latinoamericana”7. Producto de ese proceso también se irá consolidando una matriz propia de pensamiento, y en consecuencia, se dará una ruptura con el positivismo cientificista eurocéntrico.

Entiende la autora, y nosotros compartimos, que la matriz de pensamiento latinoamericana existe y es condición para que ello suceda este derrotero histórico, donde hay un despliegue de sujetos colectivos los cuales alcanzan una impronta propia y particular, en el que se da una amalgama entre humanismo cristiano y las cosmovisiones autóctonas de los pueblos originarios, alcanzando un mestizaje profundo, ontológico, que da como resultado la expresión de un ser distinto a lo hasta allí conocido.

La influencia aguda y contradictoria que se da desde la ascendencia que el Cristianismo ostenta sobre Latinoamérica (como Argumedo sostiene, hay conquista pero también encuentro), entendemos que esta es posible solo por la

7 Argumedo, Alcira: “Los silencios y las voces en América Latina. Notas sobre el pensamiento nacional y popular”, Colihue,2023, p. 29

tradición humanista que guarda la España Colonial, la cual abre las puertas a ese mestizaje real, contenedor y superador, al que le corresponderá para sí una “matriz teórico-política, la articulación de un conjunto de categorías y valores constitutivos, que conforman la trama lógico-conceptual básica y establecen los fundamentos de una determina corriente de pensamiento”8, dándose así a conocer como producto de un larguísimo proceso de siglos, nuestra matriz que nos obliga a pensar como dijimos antes en nuestra américa.

Desde esta perspectiva, el pensamiento no puede ser considerado un hecho primigenio, independiente de lo que le ha precedido, ahistórico, sino que hay una continuidad en estos sustratos culturales e históricos, que pueden reflejarse a nivel del conocimiento científico, pero también y de forma sustancial lo hacen mediante la transmisión de saberes y por el sentido común, actuando como principios.

Consideramos que Juan Perón es un gran rastreador y catalizador de estos principios, y entendemos que en La Comunidad Organizada ha realizado una espectacular e importantísima síntesis y presentación de los mismos. Y también entendemos que los busca en esa matriz, dentro de esos troncos que provienen desde los inicios de nuestra historia y que han persistido en continuidad dentro de nuestra conciencia como razón o sentimiento, los cuales han sido despreciados o ignorados por los ámbitos académicos o círculos intelectuales. En ellas Perón encuentra y será nutrido por una “perspectiva nacional y popular latinoamericana…de saberes, valores, memorias…de esas otras ideas de América Latina”9

Argumedo retoma el concepto de episteme de M. Foucault entendiéndolo como aquellas estructuras profundas, subyacentes que delimitan el campo más amplio del conocimiento y la percepción de una época histórica determinada.

También sugiere que dentro de cada episteme pueden convivir varias matrices de pensamiento, y que en la modernidad lo hacen tanto el liberalismo económico, el liberalismo jurídico político como el marxismo. Sin embargo no

8 Argumedo, Alcira: “Los silencios y las voces en América Latina. Notas sobre el pensamiento nacional y popular”, Colihue,2023, p.83

9 Argumedo, Alcira: “Los silencios y las voces en América Latina. Notas sobre el pensamiento nacional y popular”, Colihue, 2023, p.91

son estructuras monolíticas ni invulnerables, pueden aparecer grietas y disrupción, y es aquí donde nosotros colocamos al pensamiento de Juan Perón.

A nuestro entender, Perón se posiciona en el campo particular de lo social, busca y sistematiza aquellos principios sociales ordenadores que podríamos resumir en tres ejes que se verán reflejados en La Comunidad organizada: vida en común, justicia social y solidaridad, por lo cual chocará de frente con el positivismo cientificista y la matrices de pensamiento de la modernidad que han pretendido vertebrar y monopolizar el pensamiento de época.

Como ya lo mencionamos el pensamiento no se da por generación espontánea, sino que responde a un discurrir histórico. El planteo de Perón rico en lo que provocadoramente podemos llamar tradición ancestral, llega a romper con esa visión hegemonizante, que desde una modernidad positivista, técnica, científica, pretendía universalizarse.

En La Comunidad Organizada vemos aparecer un pensamiento nacional propio y autónomo, pero que podemos ubicar en una línea de pensamiento más general donde confluyen varios otros. En este aparece reflejado ese tronco latinoamericano, humanista, comunitarista, solidario y de justicia social, también tercerista y periférico, es un pensamiento local pero no localista, es situado y autóctono. Un pensamiento que identifica a su sujeto, el pueblo y a la comunidad como su todo. Podemos aseverar que desde el justicialismo como expresión del pensamiento nacional, también se realiza un aporte sustancial para alcanzar una “vertebración conceptual y de valores, una matriz autónoma latinoamericana de orientación nacional y popular”10.

Los hilos de continuidad histórica latinoamericana, funcionan entramando aquellos saberes, conocimientos y sentidos que son parte de ese sujeto colectivo, permitiendo tejer una red de continuidades donde se sustentan las posiciones propias Latinoamericanas, entre las cuales es claro que se encuentra la producción intelectual del peronismo, y es allí mismo donde La Comunidad Organizada se revela mediando en los debates y posicionamientos

10 Argumedo, Alcira: “Los silencios y las voces en América Latina. Notas sobre el pensamiento nacional y popular”, Colihue, 2023, p.181

de la filosofía, la política y el pensamiento de carácter nacional con alcance latinoamericano, coadyuvando para que (en términos que la propia Alcira Argumedo nos plantea) nuestra américa, aflore y se muestre autentica ante el mundo.

A modo de Conclusiones

Entendemos que en La Comunidad Organizada aparecen en el orden filosófico aquellas certezas sobre el ser nacional que funcionarán como necesarias para alcanzar cierto estado de conciencia nacional, la cual sin duda alguna es y ha sido uno de los temas centrales del pensamiento nacional, en respuesta al ¿qué somos los argentinos?. Resurge allí esa idea central de vida en común como expresión nacional, colectiva y autodeterminada, enclavada en un sujeto social con una raigambre común: Latinoamérica.

También allí están las bases del Modelo Argentino, la respuesta desde la política a la pregunta sobre el ¿qué hacer?, componiendo entonces una propuesta política de organización, proyección y ejecución de lo que se denomina Justicialismo.

Escogimos a dos pensadoras Argentinas, como lo son Amelia Podetti y Alcira Argumedo, para dialogar con La Comunidad Organizada, con la intención de tensionar sobre esta idea y lograr una comprensión más profunda de la misma. Ambas intelectuales han compartido cierta cercanía al pensamiento peronista y no es casual que participaran en la experiencia de las Cátedras Nacionales, donde un conjunto importante de docentes e intelectuales vinculados a la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires a fines de los años 60 del siglo pasado, conformaron un colectivo de debate y producción de pensamiento que versaba en los temas fundamentales de nación y nacionalismo, tercer mundo, Latinoamérica y pueblo, en una perspectiva orientada a alcanzar un pensamiento propio, situado, independiente que en definitiva sería expresión de una ruptura epistémica primero y de la consolidación de una matriz de pensamiento local.

Como hemos visto y detallado, la idea de comunidad aparece fuertemente en los ensayos de Amelia Podetti e incluso profundiza en ver como el planteo del peronismo conocido como de Comunidad Organizada es antinómico con el de Comunidad Disociada, el cual la autora trabaja como expresión del abandono sobre las preguntas sobre el ser y la existencia, abrazando un materialismo cotidiano y un cientificismo positivista que obligan al desplazamiento del humanismo y lo filosófico. Aparece un primer punto donde cimentar y sostener la idea de que el Comunidad Organizada es un concepto anclado claramente en una tradición filosófica que debate con el positivismo cientificista y como este influye sobre la modernidad como única forma de acceder a la verdad y el conocimiento. Podetti rastrea en el pensamiento de Perón una novedosa síntesis del recorrido histórico de Hispanoamérica, que resulta en un pensamiento sistemático, de carácter autónomo y periférico, con recorrido y vasos comunicantes con una filosofía humanista y cristiana. La filosofía política que gravita en esta producción intelectual, presenta respuesta de carácter existencial y de gobierno, del hacer. En su doble carácter es especulativa y reflexiva, pero profundamente realista y práctica.

Podetti presenta lo disociado como antagónico de la propuesta comunitaria del Peronismo, y entiende a esta como la expresión sustancial y gravitante de un pensamiento de ruptura.

Respecto a la reflexión y los aportes derivados de la lectura de Alcira Argumedo, y como vinculan sus ideas y conceptos con lo que se sostiene en La comunidad Organizada, nos ha sido útil pensar las ideas de episteme, ruptura epistémica y matriz de pensamiento, para poder tomar posición sobre el carácter propio del pensamiento que se expresa en el peronismo y como este se compone en dimensión nacional, pero siendo parte de una matriz de pensamiento latinoamericana donde la resignificación de la filosofía como herramienta, el humanismo cristiano, las tradiciones propias y los valores característicos de nuestra américa se reflejan y afloran constituyendo un proyecto político que se muestra como el camino para alcanzar una vida en común.

En Los Silencios y las Voces en América Latina, nos introducimos en un debate pertinente de aquellas categorías que mencionamos, para poder rastrear si el nuestro es un pensamiento autónomo, situado, periférico, decolonial y autentico. También la lectura del texto nos invita a la reflexión de como se ha constituido este pensamiento de forma histórica y con un anclaje filosófico sustancial.

Ambas pensadoras hacen un aporte principal para plantear la discusión sobre el absolutismo cientificista que gobierna la modernidad y sus limitaciones como fuente única de conocimiento y de acceso a la verdad, jaqueando sus pretensiones de objetividad, para cuyo análisis y valoración no debemos perder de vista que “la ciencia y la tecnología constituyen un problema esencialmente político”11 por lo tanto histórico.

Los aportes surgidos de poner en dialogo a las autoras con La Comunidad Organizada, no solo permitieron mejorar la lectura y comprensión de las distintas capas que tiene el contenido, sino que nos han permitido indagar en un plano más general sobre cuál es la forma en que se ha constituido una matriz propia Latinoamericana, la cual es condición de posibilidad para que surja y se elabore el pensamiento propio de estas latitudes, en el cual sin duda alguna abreva el peronismo.

Para finalizar, una breve reflexión sobre como La Comunidad Organizada se aleja de los eclecticismos ideológicos, anclándose en esa matriz de pensamiento que nos es propia, conformando un auténtico pensamiento nacional. Al rastrear dentro de La Comunidad Organizada el posicionamiento filosófico humanista-cristiano del peronismo y ver como se comprende a sí mismo como un pensamiento situado, periférico, el cual se coloca en esa Tercera Posición equidistante de los centros de poder y que se encuentra fundamentada en base a una perspectiva filosófica con raigambre histórica particular, nos ha permitido otorgarle real magnitud a este escrito y a su contenido, el cual consideramos en relación a lo aquí planteado, muestra cabal de un autentico pensamiento nacional y latinoamericano.

11 Argumedo, Alcira: “Un horizonte sin certezas. América Latina ante la Revolución Científico-Técnica”, PuntoSur, 1987, p 21.

Bibliografía

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Juan Martín Busnelli
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