Introducción. Vida y Obra.
Alberto Buela, realiza una cartografía en su trabajo: “Filosofía Argentina, una versión disidente”, que como en el cuento de Jorge Luis Borges, “Del rigor en la ciencia”, donde cuenta la historia de un imperio, en donde los cartógrafos crean un mapa de la misma escala que el propio imperio.[1]Entre la perfección de los cartógrafos y lo inútil que puede ser el uso del mapa por su tamaño fueron abandonados a las inclemencias del tiempo y en los desiertos.
El libro Buela crea un mapa, una ruta, un camino a seguir, captando los espíritus de las épocas, con la potencia de la síntesis, sobre temas y filósofos de todas las generaciones. Él divide el mapa entre periodos y generaciones, dejando un testimonio que puede servir de guía a los iniciados.
Nosotros trabajaremos a la Filósofa Amelia Podetti[2], a la que denomina “La primera filósofa” en el capítulo que la comprende en la “Generación del 10 al 30”.
Amelia Podetti es un buen ejemplo de dedicación en el área del pensamiento y del estudio desde la Universidad. Pensar la institución Universitaria como necesaria para librar ciertas batallas. Amelia dedicó su vida a estudiar un temario necesario para América Latina, para Hispanoamérica tomando el concepto que mejor aclara Alberto Buela para explicar nuestra condición. Ya que América Latina, es un bautismo que viene desde Francia. Y nuestra condición criolla, ni tan europeos, ni tan indios, y además el resultado de una cultura prioritaria: España; como bien va explicar Amelia, es el término más atinado para hablar de América.
Sus ideas fueron retomadas por el Papa Francisco, el cual trajo una actualización a su obra. Muchos de los conceptos usados por Francisco, son los de Amelia Podetti. Reconocido por él, cuando era arzobispo de Buenos Aires, en el prólogo que escribió a su libro: “Comentario a la Introducción a la “Fenomenología del Espíritu” (2007)”[3], y es ahí es donde dice que toma conceptos por ella utilizados. Bergoglio escribió:
“Amelia Podetti, hizo un apostolado del empeño en pensar desde nuestra propia y singular realidad, no en función de escuelas o categorías adoptadas, sino a partir de nuestras propias necesidades”
Además agregó:
“Influyó en mí el pensamiento de Amelia Podetti, decana de Filosofía de la Universidad, especialista en Hegel, que falleció joven. De ella tomé la intuición de las “periferias”. Ella trabajaba mucho en eso. Uno de sus hermanos sigue publicando sus escritos y apuntes. Leyendo a Methol Ferré y a Podetti tomé algunas cosas de la dialéctica, en una forma anti-hegeliana, porque ella era especialista en Hegel pero no era hegeliana.” [4]
Bergoglio estuvo cerca del grupo “Guardia de Hierro” a la que pertenecía Amelia Podetti, y está Organización, que rechazó la lucha armada, y actúo en barrios populares, villas miserias y el sindicalismo; fue la apuesta al tiempo, en vez de a la sangre.
La biografía de Amelia Podetti comienza en la provincia de San Luís un 12 de octubre de 1928. Su familia tenía un fuerte compromiso político, tanto por su padre Ramiro Podetti, que militó en Forja y en el Yrigoyenismo, como su Madre Amelia Lezcano también participó en la juventud y Radical, y luego en el movimiento Peronista de esa provincia. En ese seno se crió.
Su formación académica fue en la UBA donde estudió la carrera de filosofía y luego realizó posgrados en la Universidad de la Sorbona en París y en el “Institut Catholique” de la misma ciudad. Fue alumna de Paul Ricoeur y de Jean Wahl. Dos intelectuales superestrellas de turno, que no tomaban de alumnos a cualquiera. Estudió además gran cantidad de idiomas: alemán, inglés, francés, para leer y discutir con los filósofos occidentales que le apasionaban en sus propias lenguas. Así se especializó en obras de filósofos como Husserl, Hegel, Kant, Heidegger y luego a Levy Strauss – el cual era la novedad para los años fines del sesenta y comienzo del setenta, con su concepto de “Pensamiento Salvaje”, el cual venía a contestar a los que decían que había una diferencia entre el pensamiento “primitivo” y el “civilizado”. Amelia comenzó a estudiara todos esos filósofos, los cuales cada uno por sí solo, son como estudiar un idioma nuevo. El cual deja, la mención que esta era una generación muy preparada (Adolfo Carpio, Carlos Astrada, Conrado Egger Lan, Eugenio Pucciarelli, Rodolfo Mondolfo, y Andrés Mercado Vera y etc.), que se dedicó a estudiar incansablemente. Dedicando varios años a perfeccionarse para luego sí, comenzar a dar clases, como es el caso de Amelia. De eso consta la segunda etapa de su formación, donde fue docente de las Universidades de La Plata, Buenos Aires y El Salvador.
En el año 1954 se afilió al partido peronista y formó parte de la resistencia a la dictadura militar que gobernó a partir de 1955. Su Hermano Ramiro, cuenta la anécdota que ella, junto a su padre, estuvieron en plaza de mayo el 17 de octubre, y allí es donde dice que tuvo: “mi segundo nacimiento”. Al regresar al país siguió enseñando en las denominadas “Cátedras Nacionales”:
“Las Cátedras Nacionales fueron una construcción político-intelectual que se propuso trasladar al campo académico, la resistencia a la llamada revolución argentina, desarrollando el “Pensamiento Nacional” en la carrera de Sociología entre 1967 y 1972. Amelia Podetti Tuvo una participación fundacional a través del Seminario de Pensamiento Argentino y fue una de las representantes de la corriente “filosófica” dentro de las cátedras” [5]
Su obra tuvo unas líneas de desarrollo muy establecidas. Fue crítica con el cientificismo -que se estaba convirtiendo en dogma- del estructuralismo, y del marxismo.
Cuando toma la dirección de la Revista “Hechos e Ideas”, tuvo en sus manos un proyecto, que se animó a realizar “una intervención intelectual” en la arena política a través del lanzamiento de la revista en su tercer periodo, donde la revista tenía un espíritu de cátedra abierta. En la revista dejó en claro la labor de los intelectuales que participaban, donde pregonaba un compromiso nacional y popular, y no un espíritu “anti-intelectual”: “propio de los sectores de la izquierda revolucionaria vinculadas al ideario pro cubano…como el ejemplo de Roberto Carri, que abandonó la reflexión teórica para pasar decisivamente a la acción como “combatiente”.[6]
Falleció el 27 de marzo de 1979, dejando una obra para armar. Ya que no dejó ningún libro en concreto durante su vida intelectual. Sus alumnos, discípulos y colegas, fueron recopilando artículos, ponencias, clases, conferencias, y fueron dándose a conocer. Haciendo justicia a su obra.
2. Los enemigos.
En 1975 escribió dos de sus mejores textos. Donde trabaja dos conceptos claves: “La comunidad Disociada y sus filósofos” y “Ciencia Social y Filosofía”, donde se ocupa de los filósofos que están detrás sosteniendo al Eurocentrismo. Lo que pone en escena son las ideas tanto de Hobbes como de Marx. Aunque también se ocupa de Hegel, pero Podetti no se queda en el diagnóstico, sino que va pensando alternativas de organización, para que la comunidad no sean: “átomos asociados por el miedo, atomizados por el temor, sino organizados por medio del amor y la solidaridad”. En casi toda la crítica realizada a los filósofos liberales, se ven sus convicciones cristiana, por el uso de conceptos, y la división que toma para hablar tanto de materia como de espíritu. San Agustín es uno de los filósofos que toma y propone. Pero antes pone en relieve las tesis de los filósofos europeos:
“Universalizan y eternizan categorías económicas que sólo expresan un modo de producción histórico y determinado, el modo de producción capitalista, como Marx ha mostrado exhaustivamente” [7]
Para Podetti, Marx produjo dos consecuencias teóricas: “naturaliza como leyes económicas universales independientes de la voluntad humana, lo que era de verdad el resultado político de la sociedad burguesa, específicamente la británica, la segunda consistió en transferir ese resultado políticos al resto de las sociedades, considerándolo un proceso ineludible mediante su naturalización”[8]. Por ende, no hay alternativa, sólo existe este camino para ser una sociedad. Lo que hace es no distinguir entre naciones y sociedades, todo es una sociedad. Gran Bretaña y lo que se ve desde ahí.
En “La comunidad disociada y sus filósofos” texto que se lo puede leer en concordancia con el texto de Perón, el cual cerró el primer congreso de filosofía (9 de abril de 1949) titulado “La Comunidad Organizada”, donde deja un hilo de ideas de lo que es la tercera posición al mundo dual: “El Justicialismo”. En ese texto, El general Perón, vincula a Hobbes y a Marx, en un mismo proyecto filosófico y antropológico, es decir; tienen la misma mirada del hombre, de sus modos de vida. Para ellos el hombre es: “egoísta, sólo busca el lucro, la competencia, la guerra de todos contra todos”. Perón escribe: “Cuando Marx nos dice que de las relaciones económicas depende la estructura social y su división en clases y que por consiguiente la historia de la humanidad es tan sólo historia de las luchas de clases, empezamos a divisar con claridad, en sus efectos, el panorama del Leviatán[9]”.
Marx lo único que hace es actualizarlo, y propone como solución la lucha de clases. Cuando la apuesta debería ser, tomando el título del capítulo noveno de la conferencia de Perón: “El amor entre los hombres habría conseguido mejores frutos en menos tiempos del que ha costado la humanidad la siembra del rencor”. Los conceptos, o categorías son una manera de imponer una forma de mirar de las élites. Al colocar esos conceptos sobre América, no deja oportunidad, de pensar o proponer un modo diferente, sino que todo es barbarie:
“primitivo, bárbaro, irracional no son categorías científicas, sino políticas: sirven para designar el enemigo interno o externo; para justificar la injusticia de que se lo hace víctima”[10]
Aritz Recalde, sintetiza el pensamiento de Amelia Podetti, es estos dos trabajos, donde lo que hace es decir que la propuesta de Marx y Hobbes, “poseían serias deficiencias teórico metodológicas para comprender cabalmente la sociedad y los cambios políticos que se producían en el Tercer Mundo”.[11] Todo lo que decían y escribían eran un prejuicio, ya que lo que no era europeo, toda arquitectura teórica que no sea propia, era incapaz de traer un estudio objetivo de las sociedades no europeas.
Lo que hacen, en resumen, tanto Hobbes como Marx, es poner el mote de “Forma Científica” a algo que no lo tiene. Solo ven el caso de Inglaterra. Y lo que hacen es crear un mito, transformarlo en verdad y proponerlo al mundo. No hay forma de salir de él. Hasta las colonizaciones y dependencias de Europa, son un paso único y obligado, que según Marx, impone el plazo capitalista. Pero lo que en realidad quiere significar es justificar las acciones coloniales sobre las sociedades periféricas.
La autora muestra cómo Marx eleva el sistema de dominación capitalista europeo, como programa universal que repetirían todas las sociedades. Un camino o etapa obligada. Toma un caso y hace una ley. Todo lo que Hobbes y Marx representan, es dejar de lado a la filosofía como sistema de pensamiento, y solo dejar a la ciencia, a “su noción de ciencia”, como sistema de teoría válido. Amelia insiste en que la ciencia no puede decirnos nada sobre el desamparo de nuestra vida, e insiste con salvar a la filosofía en esta disputa con la ciencia. La ciencia, en este sistema, de esta nueva sociedad capitalista sólo está orientada a la obtención de mayor lucro posible, sin ninguna limitación. Y lo que hace es poner “a la religión, el arte, el derecho, el estado, son puestos al servicio del nuevo orden económico”[12] . Todo conspira para hacer crecer el sistema capitalista. Dice que la filosofía, es dejada de lado, por aspirar a objetivos superiores, que nada tiene que ver con este nuevo mundo y es por eso que queda marginada en la modernidad. Es por ello que la Sociedad capitalista se creó para reemplazar las afamadas “Ciencias sociales”.
En este marco, Podetti comienza a pensar a América, y la explotación colonial. Sostiene que todo el trabajo de Marx fue favorable al colonialismo europeo, el camino hacia la nueva sociedad iba a estar caracterizado por el desarrollo tecnológico universal y evolutivo de las fuerzas productivas. Podetti mencionó que Marx apoyó algunas intervenciones coloniales de Europa en el resto del mundo. Ya que vendría a ser el molde del capitalismo, por estas tierras, y se cumplirían sus “etapas necesarias” para romper con él. Ya que, según el filósofo alemán, el colonialismo traería el capitalismo, y junto con él, generaría el proletariado industrial que como aclara, era el sujeto transformador de la historia hacia el “comunismo científico”.
No hay posibilidad de otra mirada, de otra forma de resistencia. Sino que Europa vende la enfermedad y su cura. Marx nunca hace mención que parte de las riquezas europeas es por los saqueos, la apropiación del oro o la plata de América, y olvidando esto Podetti recuerda que toda forma, que no sea parte de esas coordenadas del nuevo sistema de orden mundial, con sus perfiles Capitalista -mercantiles e imperialistas -industrial serán considerados Bárbaros:
“Consecuentemente toda tentativa de impedir la europeización será categorizada como barbarie; y aquí tendrá su fundamento el empecinado racismo que caracterizará a todo el pensamiento liberal: el indio, el criollo, el gaucho, en una palabra el nativo, pertenecen a razas inferiores porque son incapaces de europeizar: habrá que someterlos con el rigor o exterminarlos.”[13]
3. América como esperanza.
En 1981, un grupo de discípulos, recopila una serie de clases y conferencias con el título: “La Irrupción de América en la Historia”. En este texto, desarrolla, si se quiere, el plan de una perspectiva peculiar. Entendiendo a América como una nueva comunidad de saber y de acción, una nueva zona para el mundo que irrumpe como vértice reflexivo del mundo:
“Pareciera, pues que América ha sido preparada, por su surgimiento y por su historia, para cumplir, una misión esencial en esta etapa de la universalización: proponer una vía de universalización distinta a las sociedades súper técnicas y capaz de contenerla, pues su misión y sus destino es realizar y pensar unidad” [14]
Amelia Podetti, señala que el privilegio de nuestra región en la modernidad. Ya que América completa el mundo conocido, y es un lugar justo para pensar la historia, por muestra con el ejemplo de las reflexiones de San Agustín, “un africano que nació, trabajó y murió en una provincia en los confines del Imperio”, quien sin perjuicio de eso creó “la última gran síntesis del mundo antiguo”. El concepto de periferia vuelve a aparecer. Es ahí donde se ve mejor, donde se puede pensar mejor; para contrarrestar a Hobbes y su visión del mundo y hombre negativa. Amelia trabaja en San Agustín. Aclara el concepto de Pueblo, categoría clave para poder pensar: “Pueblo es no toda concurrencia multitudinaria, sino una asociación basada en el consentimiento del derecho y en la comunidad de intereses. Pueblo es un grupo de hombres unidos porque reconocer todos el mismo derechos, las misma leyes y tienen intereses comunes”[15]. Entonces, pueblo, es lo que amas, según San Agustín. Este fundamento de la unión entre los individuos del pueblo será el amor, el amor que todos profesan a los mismos objetivos. San Agustín elogia a Roma por haber universalizado su lengua, su cultura, sus instituciones y el proceso de extensión del derecho de ciudadanía. Esta “romanización” del mundo, es la que llegó a América.
Amelia Podetti indicaba que la irrupción de América en la historia había transformado radicalmente el sentido de la marcha del hombre sobre el planeta. Primero porque América completo el mundo conocido hasta la fecha, y así surgió una nueva totalidad:
“El descubrimiento del ‘nuevo mundo’ es, en realidad, el descubrimiento del mundo en su totalidad, es el descubrimiento de que el mundo era algo totalmente diferente a lo que los hombres de una y otra parte habían conocido y creído hasta entonces. América comienza de modo efectivo la historia universal, o la historia se hace efectivamente universal; porque sólo desde ese momento los hombres comienzan a conocer la tierra tal como es y saben que ya están dispersados en todas sus direcciones”.[16]
América presenta, según la autora, una virtud unificadora. Primero por su “voluntad mestizadora” que trajo la conquista, y por la otra la relación entre cristianismo y cultura, que se establece únicamente en américa: “profundamente ligados e interpenetrados, al punto quizá la cultura americana sea la única cultura genuinamente cristiana, es decir cristiana desde sus orígenes”.[17]
América sirve ante la crisis que sufre la modernidad, para Podetti. Esa crisis de decadencia, que genera las más variadas formas del nihilismo, y américa representa un suelo fecundo, un suelo donde crece lo nuevo y no la muerte. No está agotado. Sino que está por hacerse. Eso representa América. ¿Pero, por qué se da esto? Amelia dice que la cultura occidental tomo dos rasgos fundamentales, el hombre por sobre todas la cosas y una exaltación de la técnica como dimensión esencial del hombre. Pero estos dos aspectos exaltan y traen el individualismo, el ateísmo, el materialismo, el afán de dominación, de lucro, la racionalidad científico, la pretensión de extender infinitamente el poder del hombre. Y así se olvida de experiencias colectivas, que se dieron en las primeras órdenes cristianas, que además impulsan una conciencia de infinitud. América íntegra y transmuta (la conversión de un elemento químico en otro), universaliza de forma distinta a las sociedades súper técnicas: “Pues su misión y su destino es realizar y pensar la unidad”.
4. Conclusión
Amelia Podetti, pese a su muerte prematura, dejó una obra vasta y de agenda que aún hoy resuenan. Sus trabajos sobre la ideología de los filósofos liberales, y su texto sobre América donde explica el lazo directo con el cristianismo. En sus notas, en el texto sobre América, explica que América como formación universalizadora, se debe en parte al imperio Español. Que no hay que no hay que olvidar, que fue un Imperio Universalista, y no centralista. Ya que desde “Isabel La Católica”, hasta “Carlos V”; se desarrolla la idea del imperio como comunidad espiritual de naciones. En época de destrucciones, Amelia salva muchas de las ideas del Imperio Español, y lo que dejó la conquista, ya que fue un Imperio que tiene rasgos que lo diferencian a otras políticas conquistadoras, pues impulsó la creación de una cultura ligada con la evangelización y la creación de nuevos reinos de instituciones.
En cuanto al planteo de dejar de lado a la filosofía por la ciencia, ella es determinante: “La ciencia es política” ya que responde a un proyecto político fundamental. De una sociedad históricamente determinada. En cuanto al Marxismo, si bien elogió el trabajo indiscutible del filósofo Alemán, con su crítica implacable al capitalismo; pero no advertía el carácter destructivo de su propuesta política basada en la insistencia de la lucha de clases y el trabajo de naturalización de las leyes económicas independientes de las voluntades humanas, lo que era en verdad el resultado político de una sociedad burguesa europea.
En otro orden de cosas, Podetti es un emblema, de la defensa de tener un pensamiento nacional, y entender el campo de batalla de las ideas, que en definitiva es el fundamento de la construcción política.
BIBLIOGRAFÍA
- Denaday, Juan Pedro (2013). “Amelia Podetti: una trayectoria olvidada de las Cátedras Nacionales”, Nuevo Mundo Mundos Nuevos [En línea]
https://journals.openedition.org/nuevomundo/65663
- Aritz Recalde, Intelectuales, Peronismo y Universidad. Punto de encuentro. 2016.
- Podetti Amelia, “La Comunidad disociada y sus filósofos”, Revista Hechos e Ideas, Año 2, N 8.
- Podetti, Amelia. “Ciencia Social y Filosofía”. Revista Hechos e Ideas, Año 1, N 3.
- Podetti, Amelia. “la Antropología Estructural de Levi-Strauss y el tercer mundo”. N 2,
- Podetti Amelia, “La irrupción de América en la historia”, Facsimil sin editar
- Podetti, Amelia (1969). “Racionalidad, irracionalidad y Tercer Mundo”, prólogo al ilbro “ Ser Social y Tercer Mundo” de Norberto Wilner, Galerna, Buenos Aires.(1978)
- La Fenomenología del espíritu y la historia de occidente. (2007) Comentario a la Introducción a la fenomenología del Espíritu, Biblos, Buenos Aires.Prologo.
- Descalzo, Damián. “Amelia Podettí: la Filósofa Peronista cuya obra ejerce influencia sobre el papa francisco” (revista movimiento N 9 febrero 2019 ) [En línea]
[1]El cuento corto pertenece al libro “el hacedor” de “Jorge Luis Borges”, trascribimos por la brevedad: “En aquel Imperio, el Arte de la Cartografía logró tal Perfección que el mapa de una sola Provincia ocupaba toda una Ciudad, y el mapa del Imperio, toda una Provincia. Con el tiempo, estos Mapas Desmesurados no satisficieron y los Colegios de Cartógrafos levantaron un Mapa del Imperio, que tenía el tamaño del Imperio y coincidía puntualmente con él.
[2] En una entrevista hecha a Alberto Buela, cuenta el consejo que le dio Amelia Podetti: “Mire Buela, la única disciplina insobornable a los interés del tiempo es la filosofía. Por eso hay que hacerla sin más”
[3] Un estudio minucioso sobre la obra de Wilhelm Friedrich Hegel.
[4] Borghesi, Massimo (2017). «Amelia Podetti, la mujer que inspiró a Bergoglio». Jorge Mario Bergoglio. Una biografia intellettuale. Dialettica e mistica. Mián: Jaca Book. pp. 57-61.
[5] Denaday, Juan pedro. “Amelia Podetti: una Trayectoria olvidada de las cátedras nacionales”.
[6] Ídem.
[7] Podetti, Amelia, “Ciencia y Política: aportes para un encuadre del problema”. Rev. Hechos e ideas”, tercera época, año 1. 1974. Pág. 126.
[8] Ídem. pág. 68
[9] Perón, Juan Domingo. “La Comunidad Organizada”. Instituto nacional J. D. Perón. 2006. Pág. 17.
[10] Podetti, Amelia. “la Antropología Estructural de Levi-Strauss y el tercer mundo”. N 2, pág. 47.
[11] Recalde, Aritz. “Intelectuales, Peronismo y Universidad”. Edit. Punto de encuentro. 2016. pág. 357
[12] Idem. Pág. 71 pág.
[13] Podetti, Amelia (1969). “Racionalidad, irracionalidad y Tercer Mundo”, prólogo al libro “Ser Social y Tercer Mundo” de Norberto Wilner, Galerna, Buenos Aires. pág. 13.
[14] Podetti Amelia, “La irrupción de América en la historia”, Facsimil. Pág. 9.
[15] Ídem. 14.
[16] Ídem. Pág. 7.
[17] Ídem. Pág. 8
