Resumen: El turismo es una disciplina analizada como una mera actividad económica mercantilista más; pero pocas veces como un fenómeno social que trae aparejado un claro proceso extractivista, de explotación y expoliación de espacios geográficos localizados en naciones periféricas de América Latina, transformados en destinos turísticos, por parte de intereses corporativos de países centrales, para el goce y disfrute de turistas procedentes de esas mismas latitudes, y cuyos impactos negativos son visibilizados en cuatro dimensiones tales como la geopolítica, sociocultural, económica e ideológica. El presente artículo pretende deconstruir un mecanismo de dominación ejercido desde el centro hacia la periferia.
Desde hace algunas décadas, algunos autores tuvieron la necesidad de comenzar al concebir al turismo como una disciplina científico-social antes que como una simple actividad mercantilista en la que se evalúan los impactos económicos que puede generar a un destino determinado. Al decir de Jafar Jafari, uno de los turismólogos más relevantes de los Estados Unidos, el turismo da cuenta de un notable crecimiento a partir de la Segunda Guerra Mundial, siendo concebido como una fuerza económica global y una gigantesca industrial mundial (Jafari, 2005:40). A partir de dicho crecimiento se han generado innumerables estudios de impacto, a la vez que se han elaborado publicaciones y papers basados en cuatro tipos de plataformas en las que el turismo, en tanto disciplina y fenómeno social, puede ser estudiado. Estas plataformas, en la mirada de Jafari, son: Apologética, Precautoria, Adaptativa y Científicocéntrica. Si bien no son lineales, cada una de las cuales se presenta tanto como continuidad como oposición a la anterior sin solaparse, coexistiendo actualmente (Jafari, 2005:41).
La primera de dichas plataformas es la Apologética, entendida como lo bueno del turismo, es decir, concebida en clave de todos los beneficios que esta actividad económica puede reportar tanto a un espacio geográfico como a una nación entera. Aquí tenemos los beneficios económicos reportados a una comunidad, al desarrollo de sectores económicos directos e indirectos del turismo, a la preservación de los recursos tanto culturales como naturales, entre otros.
La segunda plataforma es la Precautoria, focalizada, contrariamente a la anterior, en lo malo del turismo o en los impactos negativos la cual nace en la década de 1970 con las primeras advertencias de la comunidad científica en materia de análisis de los aspectos adversos, no sólo en cuestiones ambientales sino también en costes económicos y socioculturales tales como la generación de inflación paulatina, aumento de importaciones superfluas, promoción de la estacionalidad de una actividad económica que contribuye al desempleo en temporadas bajas de turismo, clara dependencia de mercados extranjeros, gestación de asimetrías sociales producto del desarrollo económico desequilibrado, polución social, introducción de prácticas discriminatorias y xenofóbicas, entre otras tantas.
La tercera plataforma es la Adaptativa interpretada como el know-how del turismo. Esta plataforma surge en la década de 1980 concibiendo al turismo como una variable de desarrollo alternativo en lo que atañe a un turismo más respetuoso con las comunidades, con los recursos naturales y los bienes culturales. Es en este período que surgen otras categorías de turismo como el turismo rural, turismo cultural, turismo religioso, turismo de naturaleza o ecoturismo, turismo industrial, turismo de salud, entre las alternativas más reconocidas. El turista ya no es concebido como tal sino como un viajero al cual se le debe ofrecer opciones que escapen al turismo masivo, donde el mismo deja de ser un simple número para pasar a ser “el cliente”. Sin embargo, esta plataforma tampoco escapa a la generación de impactos negativos.
La cuarta y última plataforma es la Científico-céntrica, concebida como el por qué del turismo, al decir de Jafar jafari (Jafari, 2005:43). Esta última plataforma surge en la última década del siglo XX, nutriéndose de las plataformas anteriores pero concibiendo al turismo como un sistema, como un todo, ya que se trata de un fenómeno de carácter global devenido en mega-industria. Esta plataforma permite desarrollar nuevos conocimientos de manera inter, multi y transdisciplinar por parte de la comunidad académica. Es por tal motivo que se debe construir una nueva epistemología del turismo desde una perspectiva periférica enmarcada en una matriz de pensamiento nacional y latinoamericano.
Entender el turismo desde una nueva episteme, implica comenzar a desandar un camino epistemológico consolidado por innumerables autores, muchos de ellos de renombre no sólo a nivel nacional sino también internacional. De aquí que no puede dejar de concebirse la presente investigación dentro del marco de una matriz de pensamiento latinoamericano, nacional y popular con la que jamás se ha analizado al turismo como disciplina científica ni como fenómeno social. Partiendo de una hybris del punto cero que sería la dimensión epistémica del colonialismo, las prácticas turísticas han sido sinónimo de dicotomías como centro-periferia, desarrollo-subdesarrollo, civilización-barbarie, opresor-oprimido. Todo este juego dialéctico es claramente palpable en espacios geográficos subalternizados convertidos en destinos turísticos de un segmento consumidor muy acotado. En adición, analizar al turismo desde el pensamiento crítico latinoamericano permite incluir en esta nueva episteme a determinadas corrientes del pensamiento situado tales como la filosofía de la liberación latinoamericana, la teología de la liberación, la teoría de la dependencia y hasta la pedagogía del oprimido, siempre focalizadas desde un locus de enunciación propio y situado. Consecuentemente, es relevante comenzar a definir las categorías de análisis concebidas desde un contexto local para ser utilizadas como andamiaje teórico-conceptual en cualquier investigación en esta disciplina.
El turismo, ya sea visto como un fenómeno social o como una actividad mercantilista, ostenta una gama de miradas con adeptos y detractores aferrados a impactos positivos o negativos, según sea el caso. Pero nunca el turismo fue estudiado desde una perspectiva en clave de mecanismo de colonización silenciosa y, por tal motivo, se debe deconstruir este paradigma desde un mirada heideggeriana puesto que se plantean dos concepciones antagónicas inherentes no sólo al turismo sino también al turista. Al respecto, Heiddeger plantea una reveladora diferencia entre turista y viajero. En el primer caso, Heiddeger afirma que al turista se le da todo servido en un paquete turístico, incluyendo lugares que no estaba seguro de querer conocer, pero se encuentra en una situación cómoda en la cual no tiene ni que preocuparse por hacer algún tipo de cambio. La postura del viajero es un poco más riesgosa porque posee el libre albedrío de decidir qué destinos conocer y cuánto tiempo permanecer en ellos. A su vez, el turista llano viaja a sabiendas de que nunca va a volver al lugar visitado, mientras que el viajero lo hará siempre que sus tiempos de planificación del ocio se lo permitan, y de que sus motivaciones sean tan fuertes como para volver a experimentar sensaciones ya vividas (Pavón, 2010:72)
En este sentido, Heiddeger estaba describiendo no sólo dos concepciones antagónicas de vivenciar el turismo, ya sea como sujeto pasivo (turista) o como sujeto activo (viajero), sino también dos paradigmas confrontados de este fenómeno social: turismo de masas vs. turismo responsable. Sin haberlo premeditado, Heiddeger realizaba un gran aporte a la comprensión del turismo desde la deconstrucción como método implícito que el filósofo alemán plasmara en su trabajo filosófico presentado en su libro Ser y Tiempo. Allí, realiza un análisis etimológico de este concepto, que se hará presente especialmente en lo que atañe a las contextualizaciones analíticas inherentes y que, posteriormente, se haría visible en disciplinas tan diversas como la filosofía, la literatura en incluso la arquitectura (Ayala Aragón, 2013:81). En función del abordaje asumido, esta tendencia ha desencadenado en una nueva corriente deconstructivista como se dio en las distintas manifestaciones artísticas, a la vez que se aplicó como metodología analítica tanto en la filosofía como en otras disciplinas científicas tales como la antropología, la psicología, la psicología social y la sociología. El turismo bien podría ser analizado desde esta óptica puesto que ya se han dado estudios acerca del mismo desde la concepción de estas últimas cuatro disciplinas mencionadas. Como afirma Ayala Aragón:
Esta corriente ha generado diversos enfoques de abordaje que van, por ejemplo, desde un modo de lectura en particular, hasta el establecimiento de corrientes estratégicas intelectuales y políticas como medio de cuestionamiento del orden político, social y económico establecido. Y aunque estas diversas maneras sean válidas de acuerdo al contexto y al propósito específico en el que se apliquen, su abordaje no deja de lado, tampoco, el carácter riguroso que enmarca el tratamiento y el estudio de cualesquiera argumentación filosófica, como lo manifiesta Culler (1992:1): “Puesto que la práctica de la deconstrucción pretende ser tanto un argumento riguroso dentro de la filosofía como un cambio de las categorías filosóficas o de los intentos filosóficos de dominio (Ayala Aragón, 2013: 81)
Si bien es sabido que Jacques Derrida desarrolló este concepto de la deconstrucción en su totalidad, vale destacar que Heiddeger fue uno de los pioneros en el uso del mismo. Es dentro de este marco que se analiza la deconstrucción del turismo como fenómeno social con una palmaria intencionalidad de echar luz sobre los impactos y las problemáticas multidimensionales que la práctica del turismo de masas genera en territorios vulnerables, no sólo en otras latitudes del orbe sino también, y en especial, en América Latina que es el espacio geográfico sobre el que se hace foco.
Para entender los impactos del turismo es preciso desarrollar, a diferencia de los marcos teóricos, que delimitan recortes cognitivos de la realidad, marcos categoriales que configuren relaciones de sentido con la realidad; de modo que fundan el sentido de la praxis (o el tipo de intervención en la realidad) que impulso. El sentido es lo que establece las condiciones de posibilidad de la praxis, o sea, la factibilidad de un proyecto no es algo privativo o el a priori que impone lo dado (de los “realistas”) sino que, también se enmarca en la apertura de objetividad de la perspectiva asumida (Hinkelammert, 1977 en Bautista Segales, 2023:11). Desde esta perspectiva surgen cuatro categorías de análisis para concebir al turismo como un mecanismo de colonización silenciosa, a saber: Sometimiento Económico, que analizará la degradación de las economías locales y regionales en manos de capitales extranjeros tal y cual lo tratan Raúl Scalabrini Ortiz, por un lado, y Marcelo Gullo a través de la teoría de la insubordinación fundante. Ambos forman parte del patrimonio del pensamiento nacional y latinoamericano del siglo XX. A través de la observación de la Balanza comercial con datos estadísticos arrojados por la OMT (Organización Mundial del Turismo), podrá detectarse los beneficios económicos por turismo y contrastándolos con los índices de pobreza de dichos territorios analizados apelando a las estadísticas arrojadas por organismos oficiales de cada una de las naciones. De esta manera, resulta empíricamente comprobable si los beneficios resultan positivos o negativos. Una segunda categoría definida como Perturbación Identitaria, la cual será tratada a través del concepto de identidad según la concepción del arquitecto patrimonialista Ramón Gutiérrez, y el concepto de inculturación propuesto por el pensador argentino Rodolfo Kusch. Una tercera categoría conocida como Inoculación Ideológica, y que será analizada desde la mirada de dos pensadores argentinos. En primer lugar, el turismo será analizado desde la concepción de Juan José Hernández Arregui y su concepto de Imperialismo Cultural, en conjunción con Fermín Chávez y su Epistemología para la periferia. Ambos conceptos establecen una relación dialéctica entre sí posibilitando una mayor profundización de la cuestión. La última categoría se la va a redefinir como Umbral de intromisión política. Es la categoría de análisis de índole geopolítica que toma como hilo conductor a la teoría del poder blando del filósofo estadounidense Joseph Nye y explicada en Argentina por el politólogo Marcelo Gullo en su teoría de la insubordinación fundante. Aquí es factible demostrar que el turismo constituye una herramienta más de ese poder blando.
Cualquier destino turístico puede ser analizado desde estas cuatro categorías de análisis con sus variables respectivas. Si tomamos como ejemplo la Amazonia brasileña, uno de los destinos más vulnerables de Sudamérica, podemos establecer varios definiciones a saber que, desde el punto de vista económico, la región de la Amazonía brasileña continúa siendo una de las más pobres del país a pesar del turismo ya que el turismo tampoco revirtió la balanza comercial de la región lo que tampoco ha permitido reducir el índice de pobreza. Desde el aspecto ambiental, continúa siendo la región del planeta más diezmada por los grandes intereses corporativos nacionales y transnacionales que conllevan a un deterioro paulatino de la región en aspectos culturales e identitarios, ya que a pesar de los avances con las políticas de Luiz Inácio Lula da Silva, un gobierno de derecha como el de Jair Bolsonaro, generó un marcado retroceso en dichas cuestiones. En los aspectos ideológicos y geopolíticos es clara la injerencia de naciones centrales por sobre las periféricas que pretenden inocular una matriz política, ideológica, cultural y económica que promueve más la desterritorialización y reterritorialización de este ecosistema antes que la conservación de la misma.
Otro caso muy particular es el de las islas de Uros en Perú destino en el que, desde el punto de vista del Sometimiento Económico, los niveles de impacto negativos son demasiado elevados al punto de que este espacio geográfico posee uno de los índices de pobreza más altos del Perú. Asimismo, los ingresos por turismo están basados en el consumo in situ que hacen los turistas pero poco se socializan las ganancias de los operadores turísticos. El nivel de Perturbación Identitaria es, en adición, elevado ya que las relaciones entre los miembros de los diferentes clanes o familias se encuentran alterados por la ambición del lucro en función del turismo al punto de alterar y travestir las verdaderas tradiciones del pueblo Uro. Si bien puede afirmarse que todo este proceso se enmarca en una matriz ideológico-cultural no podemos aseverar que la distorsión del mundo interno de esta comunidad se deba a la misma. No obstante ello, es notable el bajo nivel de conciencia epistemológica periférica dado que se presentan casos claros de comunidades ajenas a las tradiciones de los Uros disfrazadas como tales, y que simplemente persiguen un fin mercantilista. Por último, el Nivel de Poder Blando es relativo dado que no hay un plan sistemático de destrucción de la matriz económica, ideológica y cultural sino que la misma se debe también a cuestiones multifactoriales inherentes a la propia comunidad. Sin embargo, no debemos desviar la mirada sobre los impactos negativos generados por el turismo masivo que visita este espacio geográfico con lo que no se lo puede descartar como una herramienta de un mecanismo de colonización silenciosa.
Un caso paradigmático para la República Argentina es el de las Islas Malvinas y Antártida. Cuando analizamos este caso de estudio, lo hacemos siempre desde un locus de enunciación propio y desde una epistemología periférica. Por lo que en el caso de la categoría Sometimiento Económico y en lo que respecta a la Balanza Comercial, esta es bien positiva para las islas Malvinas y sus usurpadores pero altamente negativa para los ingresos de la región patagónica en la que éstas se insertan ya que son ganancias no percibidas por la provincia de Tierra del Fuego, Antártida es Islas del Atlántico Sur. Por ello, es que lo determinamos como un impacto negativo en función de los intereses locales. En lo que atañe al Índice de Pobreza, le dimos un impacto negativo bajo dado que la región patagónica argentina ostenta uno de los índices de pobreza más bajos de todo el territorio nacional. En este sentido, no podemos alegar que la ausencia de ingreso por turismo genere un índice de pobreza mayor sino que el mismo resulta ser bajo y el existente se debe a cuestiones multifactoriales propias de la región.
En cuanto al Nivel de Proceso de Inculturación, inherente a la categoría Perturbación Identitaria, está íntimamente relacionado con la categoría de Inoculación Ideológica y su variable de Nivel del Proceso de Inculturación. Éste resulta relativamente bajo excepto por la cuestión de establecer que la identidad gauchesca es rescatada como propia del pueblo kelper por parte de una investigadora británica y que se enmarca en la variable de un alto Grado de Imperialismo Cultural. Sin embargo, desde el locus de enunciación, esta variable es contrarrestada por la variable Nivel de Conciencia de Epistemología Periférica, dado que la Causa Malvinas se ha convertido en una causa nacional y regional al punto que el espíritu malvinero se mantiene vivo gracias a la labor de organizaciones de excombatientes, universidades nacionales, y en algunas medidas adoptadas por gobiernos de corte nacional y popular. Sin embargo, no puede evitarse que existe un alto Umbral de Intromisión Geopolítica por parte de Gran Bretaña, Estados Unidos y la OTAN al punto que el Nivel de Injerencia del Poder Blando a través del turismo como actividad económica relevante en el Atlántico Sur, hace que éste sea visto como un mecanismo de colonización silenciosa por parte de las naciones centrales otantistas por sobre la República Argentina como nación periférica.
Por lo expuesto hasta aquí, se puede concluir que el turismo constituye un mecanismo de colonización silenciosa por antonomasia y por lo que deberían de tomarse diseñarse planes estratégicos como parte de las políticas públicas de un Estado. Desde el rol del Estado, se deben planificar las estrategias que garanticen una experiencia única al visitante extranjero sin que ello le permita usar y abusar de los recursos naturales, culturales y humanos del territorio visitado. Los límites deben de ser impuestos por el Estado ya que nunca vendrán del sector privado. Continuar con la situación actual de manejo del turismo redundará en seguir profundizando los impactos negativos sin revertir ese mecanismo de colonización silenciosa a nivel económico, sociocultural, ideológico y geopolítico permanente generado por el turismo tal y cual viene siendo implementado desde hace décadas. Para lograr este propósito es necesario, pero no suficiente, que el turismo, en especial el turismo receptivo sea nacionalizado y sea conducido pura y exclusivamente por un Estado nacional para que se constituya en una verdadera política pública. En ese marco, debe garantizarse que los ingresos por turismo sean efectivizados en la nación visitada sin que permanezcan en cuentas bancarias por fuera del espacio explotado. Será el propio Estado quien reciba todos los dividendos a la vez que también es el responsable de pagarle a todos y cada uno de los proveedores de servicios. Es decir, será el Estado quien tenga la potestad de recaudar y redistribuir los ingresos por turismo bajo el concepto de pago de servicios u honorarios, imponiendo sus propios aranceles por servicios prestados y que dicho alcance se logre en terminales portuarias, aeroportuarias y rodoviarias. Emprendimientos privados podrían participar de este negocio en calidad de prestadores del Estado pero ya no feudatarios de las corporaciones transnacionales. A ello hay que añadirle el rol que deberían de cumplir los organismos oficiales de turismo, así como también deben de intervenir las universidades públicas y privadas puesto que son parte fundamental de formación de técnicos y profesionales idóneos en la materia. Los planes de estudio de carreras terciarias y universitarias en turismo deberían de ser revisados para no continuar con la formación de recursos humanos al servicio de las grandes corporaciones sino, por el contrario, al servicio de la comunidad a la cual deben de proteger conjuntamente con su patrimonio cultural y natural. De aquí que los planes no sólo deberían de focalizarse en asignaturas relacionadas con el marketing, comercialización, administración o economía turísticas, sino elaborarlos con articulación de disciplinas como la historia, la sociología, la psicología, la psicología social y la filosofía, sumado a una concepción del turismo desde y para la periferia. El pensamiento nacional y latinoamericano puede contribuir mucho al respecto ya que gestará una conciencia turística que revierta la situación actual y se focalice en un turismo responsable no desde una simple etiqueta como se viene utilizando en los tiempos presentes sino como un gestor de conciencia nacional.
Finalmente, podemos afirmar que el fenómeno social llamado turismo, investigado a través de un andamiaje teórico basado en la matriz de pensamiento latinoamericano, nacional y popular, y focalizado en los casos de estudio hasta aquí analizados, constituye un mecanismo de colonización silenciosa de las naciones centrales por sobre las periféricas que es necesario revertir a fin de que grandes intereses travestidos de corporaciones turísticas y hoteleras no sólo degraden espacios geográficos, sino que terminen por apropiarse de ellos ante la mirada cómplice de las autoridades gubernamentales de naciones subalternizadas.//
* Imagen de portada. Fuente: www.argentina.gob.ar
Bibliografía:
AYALA ARAGÓN, Oscar (2013), La deconstrucción como movimiento de transformación, Ciencia, Docencia y Tecnología, vol. XXIV, núm. 47, UNER, pp. 79-93
BAUTISTA SEGALES, Rafael (2023), Del mito del desarrollo al horizonte del “vivir bien”. ¿Por qué fracasa el socialismo en el largo siglo XX?, Ediciones CICCUS, Buenos Aires;
JAFARI, Jafar (2005), El Turismo como disciplina científica, Revista Política y Sociedad, Vol. 42, Núm. 1:39-56; PAVÓN, Romano (2010), Percepciones sobre el turismo accesible. Caso: Isla Cozumel, México, SUMMA: Revista disciplinaria en ciencias económicas y sociales, ISSN 2711-0788, Vol. 5, Nº. 1, 2023 (Ejemplar dedicado a: Enero-Junio), págs. 1-13;