Oscar Waiss y la cuestión nacional en el marxismo latinoamericano

Joaquín Andrade Iristy

América Latina y la cuestión nacional

La historia del marxismo latinoamericano suele narrarse a partir de nombres ya consagrados: José Carlos Mariátegui, Julio Antonio Mella o, más cerca del Río de la Plata, Vivian Trías, Juan José Hernández Arregui o un joven Abelardo Ramos.

Sin embargo, entre esas figuras existe una constelación de autores menos frecuentes cuya obra permite pensar sobre problemas que aún están abiertos en la historia política latinoamericana. Uno de ellos es Óscar Waiss.

Intelectual y militante socialista chileno, Waiss elaboró una reflexión particularmente sugerente sobre la relación entre cuestión nacional, antiimperialismo y socialismo. En un contexto donde buena parte de la izquierda latinoamericana oscilaba entre un marxismo de importación fuertemente esquemático y por otro lado, diferentes corrientes de nacionalismo no socialista, Waiss intentó construir una síntesis teórica situada.

En este sentido, su pensamiento puede inscribirse en un proceso más amplio de

“latinoamericanización de las izquierdas” entre las décadas de 1950 y 1960, donde distintos intelectuales comenzaron a reconfigurar críticamente el legado marxista clásico a partir de las condiciones históricas del continente.

Este desplazamiento no fue homogéneo, pero si expresó una tendencia general. Una búsqueda de lectura propia sobre América Latina, atravesada por la dependencia, el antiimperialismo y la cuestión del desarrollo.

En ese marco, fenómenos como los gobiernos nacional-populares, la Revolución Cubana, los procesos de descolonización en Asia y África, así como la crisis del modelo de industrialización por sustitución de importaciones (ISI), contribuyeron a erosionar las lecturas eurocéntricas y positivistas del marxismo y a reforzar la idea de que la emancipación social en América Latina debía pensarse con cabeza propia

Su preocupación central consistió en pensar América Latina desde sus propias condiciones históricas, sin renunciar al horizonte socialista ni aceptar la subordinación conceptual a modelos europeos.

Nacido en Chile en el año 1912, Óscar Waiss pertenece a una generación posterior a figuras como José Carlos Mariátegui y Manuel Ugarte, pero heredera de una misma inquietud: la necesidad de pensar América Latina desde sus propias condiciones históricas.

Su obra se inscribe en una tradición intelectual que, en ruptura parcial con ciertas formas de socialismo excesivamente tributarias de esquemas europeos, comenzó a interrogar la especificidad histórica del continente.

Su libro Nacionalismo y socialismo en América Latina (1954) constituye quizá la expresión más acabada de esa búsqueda.

Publicado en un momento de intensas transformaciones regionales, cuando el continente asistía al ascenso de experiencias nacional-populares, disputas geopolíticas hemisféricas y redefiniciones de la izquierda tras la Segunda Guerra Mundial, el texto se inserta en un debate decisivo: cómo pensar la revolución en sociedades dependientes.

En Nacionalismo y Socialismo en América Latina, Waiss intenta ordenar el debate estratégico de las izquierdas latinoamericanas mediante una distinción entre diferentes concepciones de la revolución en el continente.

Allí identifica, en primer lugar, una lectura de carácter pequeño-burgués, presente en diversos movimientos nacional-populares, que enfatiza la ampliación democrática, la defensa de la soberanía económica y la reforma social, pero sin otorgar al trabajador un rol dirigente en el proceso histórico.

En segundo término, critica lo que denomina una concepción dogmática, propia de ciertas interpretaciones marxistas que trasladan mecánicamente el esquema de la revolución proletaria a las formaciones sociales latinoamericanas, sin atender a las particularidades estructurales de sociedades dependientes, donde la burguesía local aparece fuertemente articulada al capital extranjero.

Frente a ambas posiciones, el autor propone una concepción dinámica de la revolución, en la que la transformación social no puede reducirse ni a la ampliación gradual de la democracia burguesa ni a la aplicación abstracta de esquemas revolucionarios europeos, sino que debe partir de las condiciones concretas de dependencia, articulando lucha de clases, cuestión nacional y antiimperialismo, sin escindir estos planos.

Nación, antiimperialismo y socialismo

El problema no era menor. A inicios del siglo XX, una fracción importante del marxismo latinoamericano leyó la cuestión nacional como un asunto secundario, cuando no sospechoso. El nacionalismo era frecuentemente asociado a proyectos burgueses, desviaciones populistas o formas ideológicas incapaces de ofrecer una salida revolucionaria.

Desde esta perspectiva, las tareas centrales residían en la organización proletaria y en el desarrollo de etapas históricas relativamente previsibles. Waiss discutió esa lectura.

Su argumento partía de la constatación elemental: en América Latina la cuestión nacional no constituía un adorno discursivo ni un residuo romántico, sino una dimensión estructural del conflicto histórico. Economías dependientes, inserción subordinada en el mercado mundial, oligarquías

asociadas al capital externo y Estados nacionales incompletos configuraban una realidad distinta de aquella sobre la cual se habían elaborado muchos esquemas clásicos del marxismo europeo.

La dependencia no era solamente económica. También modelaba instituciones, estructuras sociales, imaginarios políticos y márgenes de soberanía.

Por eso, para Waiss, el socialismo latinoamericano no podía limitarse a repetir categorías abstractas. Debía asumir que la lucha por la emancipación social y la lucha por la autonomía nacional aparecían históricamente entrelazadas.

Esta formulación lo acercaba a una intuición compartida por diversos pensadores heterodoxos del continente: en sociedades periféricas, la revolución no podía plantearse como mera contradicción entre capital y trabajo aislado del problema imperialista.

En este libro, Waiss polemiza con los liberalismos dependientes como con una izquierda incapaz de comprender el contenido progresivo que ciertos movimientos nacionales podían asumir bajo condiciones específicas.

Esto no implicaba idealización acrítica del nacionalismo. Su apuesta no consistía en reemplazar socialismo por patriotismo, sino en comprender que la cuestión nacional podía constituir un terreno estratégico para la radicalización política.

En otras palabras: la nación no era un obstáculo para superar antes del socialismo, sino una mediación histórica concreta.

Esta posición resulta especialmente interesante porque evita dos simplificaciones todavía recurrentes. Por un lado, toma distancia del economicismo que reduce la política latinoamericana a fórmulas universales deshistorizadas. Por otro, toma distancia de nacionalismos vaciados de contenido transformador.

La actualidad de Óscar Waiss

La dependencia latinoamericana imponía tareas históricas específicas: industrialización, soberanía económica, control de recursos estratégicos, reforma estructural del Estado y autonomía frente a centros de poder imperial. Estas tareas lejos de ser externas al horizonte socialista constituían parte de su realización concreta en la periferia capitalista.

Acá aparece otro aspecto notable de su obra: su latinoamericanismo. Waiss no piensa la cuestión nacional en clave exclusivamente estatal. Existe en su reflexión una conciencia clara de la fragmentación regional como problema histórico. América Latina aparece como un espacio compartido de subordinación, pero también como horizonte estratégico de liberación.

La idea de integración regional no responde solamente a afinidades culturales o retóricas bolivarianas, sino a una lectura material del lugar periférico del continente dentro del orden mundial.

En este punto, su pensamiento dialoga indirectamente con tradiciones de Patria Grande y antiimperialismo continental, anticipando preocupaciones que luego adquirirían nuevas formulaciones en teorías de la dependencia y debates geopolíticos regionales.

La relativa marginalidad posterior de Waiss puede explicarse, en parte, por su incomodidad clasificatoria. No resulta fácilmente apropiable por tradiciones rígidas. No pertenece plenamente al canon marxista ortodoxo, pero tampoco encaja en nacionalismos conservadores o lecturas desarrollistas convencionales.

Habita un espacio intermedio, híbrido, donde marxismo, nación y antiimperialismo buscan una síntesis no resuelta de antemano.

Quizá por eso mismo su obra conserva actualidad En una América Latina aún atravesada por endeudamiento, primarización económica, dependencia tecnológica, disputas por recursos naturales y tensiones geopolíticas crecientes, muchas de las preguntas formuladas por Waiss siguen abiertas.

¿Puede pensarse transformación social duradera sin soberanía económica? ¿Qué forma adopta hoy la cuestión nacional en economías financieramente subordinadas? ¿Qué papel conserva el Estado en procesos de desarrollo autónomo? ¿Es posible articular integración regional bajo nuevas condiciones globales?

Waiss no ofrece respuestas cerradas, y allí radica parte de su interés. Más que un repertorio doctrinario, deja una orientación intelectual: pensar el socialismo desde la historicidad concreta de América Latina.

Recuperar su obra no implica un mero ejercicio arqueológico ni la celebración nostálgica de autores olvidados. Implica volver sobre una tradición de pensamiento que se negó a aceptar tanto el universalismo abstracto como la subordinación periférica como destino inevitable.

En tiempos donde buena parte del debate político oscila entre cosmopolitismos desanclados y repliegues nacionalistas sin horizonte social, la obra de Óscar Waiss vuelve a interpelar con una pregunta persistente: cómo pensar la emancipación en América Latina sin separar justicia social, soberanía nacional e integración regional.

Tal vez acá resida la vigencia de su apuesta.

No en haber ofrecido fórmulas definitivas, sino en haber comprendido tempranamente que, en América Latina, la cuestión nacional nunca fue un problema lateral. Fue y sigue siendo uno de los nombres posibles de la cuestión social.

Bibliografía

Fernández, J. (2017). Nacionalismo y marxismo en el Partido Socialista Popular (1948-1957). Izquierdas, (34).

Galasso, N. (2005). La izquierda nacional y el FIP. Buenos Aires: Colihue.

Hernández Arregui, J. J. (2004). La formación de la conciencia nacional. Buenos Aires: Peña Lillo.

Mariátegui, J. C. (2007). Siete ensayos de interpretación de la realidad peruana. Caracas: Biblioteca Ayacucho.

Ramos, J. A. (2011). Historia de la Nación Latinoamericana. Buenos Aires: Continente.

Trías, V. (1991). Uruguay y sus claves geopolíticas (Obras de Vivian Trías, Tomo 8). Montevideo: Ediciones de la Banda Oriental y Cámara de Representantes.

Waiss, O. (1952). Presencia del socialismo en Chile. Santiago de Chile.

Waiss, O. (1954). Nacionalismo y socialismo en América Latina. Santiago de Chile: Prensa Latinoamericana.

Joaquín Andrade Iristy
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